Vamos a tratar, estos días, sobre “Técnica Fotográfica”; un libro de
Antoine Desilets que, aunque pueda parecer obsoleto por los años
que tiene, contempla una serie de conceptos básicos que comparte
la fotografía analógica y la digital. Obviamente son sólo reseñas del
libro; pequeños “aperitivos” para introducirnos poco a poco en el
apasionante mundo de la fotografía y su técnica.
Hoy toca el tema de la luz y un fácil experimento con el obturador
en posición B.
LA LUZ Y EL FOTÓGRAFO
“La luz es para el fotógrafo lo que el pincel para el pintor.” Ignoro
a qué oscuro poeta de la emulsión sensible debemos este aforismo;
pero sí puedo decir una cosa: que como afirmación, no puede ser
más cierta. Este nuevo arte, la fotografía, sólo tiene razón de ser en
función de la luz, y el fotógrafo depende constantemente de ella.
Sol, luna, estrellas, candela, lámpara u hoguera, fuentes de luz
todas ellas cuyas características importa conocer. Una de las ramas
más notables de la física moderna es la óptica precisamente, que
trata de las propiedades de la luz y también de la visión. A esta
ciencia se debe el que hayamos llegado a comprender claramente
los fenómenos que la caracterizan.
“Escribo con luz” es un eslogan muy conocido de todos los
fotógrafos. Para hacer esta foto basta con oscurecer cuanto sea
posible la habitación (obsérvense las cortinas echadas) y disponer
un fondo negro. El fotógrafo abre el disparador y espera. Entonces
es cuando el modelo empieza a escribir en el aire, sirviéndose de
una pequeña linterna de bolsillo. Cuando ha terminado, el operador
dispara el flash. Sorpresa al revelar: la inscripción aparece
invertida. Será preciso colocar el negativo “al revés” en la
ampliadora para que se pueda leer “del derecho”.
(Continuará…)

la luz

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