De fotos por… Torneo medieval de Monforte

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jinete en Torneo medieval. Foto Figaredo, Gijón caballero medieval con escudero. Foto Figaredo, Gijón

En la localidad lucense de Monforte de Lemos, cada Semana Santa,
tiene lugar una gran fiesta medieval (ver entrada del 4-11-16).
Todo el pueblo se involucra y se crea un gran ambiente. Sin duda el
plato fuerte es el Torneo o Justa medieval. Se hace en el campo de
fútbol del colegio de Los Escolapios. Recinto al aire libre, aunque
cerrado normalmente. Llegamos unos quince minutos antes del
comienzo y había cerca de un centenar de personas haciendo cola
para entrar. Entrada libre. Preguntamos a un lugareño por los
pormenores del evento y tuvimos una suerte increíble: resultó ser
alguien con influencia al que caímos en gracia. Nos dijo que le
acompañásemos y entramos los primeros sin que nadie de toda
aquella gente pusiera la menor objeción. Hicimos lo que vimos
hacer: correr en busca de un buen sitio para observar el
espectáculo en primera fila. Había una pequeña grada con bancos
corridos destinada a la gente disfrazada de época, y el resto del
público se repartió, de pie, a lo largo y detrás de la valla que
perimetraba el campo. En cada esquina había un recipiente con
fuego y un escudero con un estandarte de diferente color. Eran los
cuatro equipos que iban a participar. Al poco fueron llegando, a
galope tendido, los jinetes con armaduras, espadas y monturas.
Buenos caballos entrenados para la ocasión. La gente animaba a los
del color más cercano a su posición. El calor apretaba y enseguida
se deshicieron del yelmo. Hubo torneo a caballo con lanza, combate
a espada e incluso cuerpo a cuerpo. Mediaba un maestro de
ceremonias que hablaba castellano antiguo, acompañado de un
bufón que le hacía la pelota y se metía con los perdedores desde
detrás de su señor. Buenos actores que hacían correctamente su
papel sin perder el buen humor. Parecía que iban a matarse sin
sufrir daños aparentes. El público participó con entusiasmo,
desgañitándose como cuando cuando van al fútbol. Tras los
diferentes combates se entregó el trofeo al ganador y terminó la
fiesta. Todo el público que abarrotaba el recinto fue saliendo
ordenadamente en busca un lugar para sentarse a la sombra. Las
terrazas de los bares cercanos se vieron muy concurridas.
Divertido y recomendable. Monforte nunca defrauda.

caballero listo para el combate. Foto Figaredo, Gijón Torneo medieval en Monforte de Lemos. Foto Figaredo, Gijón

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Los Ignorantes

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portada de disco de vinilo. Foto Figaredo, Gijón

Alguna vez vienen grupos musicales para hacerse fotos de estudio.
Estas fotos suelen emplearlas para publicidad o, como en este caso,
para la portada de un disco… ¡de vinilo!. Siempre es un placer
atender a músicos auténticos como estos. Gente divertida que se lo
pasa bien haciendo música. Música un poco gamberra, todo hay
que decirlo, pero música al fin y al cabo. Estilo garaje. No apta para
oídos finos. No todo va a ser música clásica y depurado jazz. Tal
vez no sepan ni solfeo, pero destilan una frescura y un buen humor
que se contagia. Los Ignorantes, se llaman. Han editado, ni ellos
saben cómo, este maxi-single de tres temas titulado “verdades
como puños”. Tuvieron el detalle de regalarnos un disco donde sale
nuestra foto, de portada, y aparecemos en los créditos de la
contraportada.
Toda forma de música es cultura y, como tal, hay que respetarla y
promoverla. Hoy en día, con el auge de las nuevas tecnologías, se
hace dura la vida de un pequeño grupo musical. El “copiar y pegar”
acaba con todas las creaciones. De ahí la vuelta al sonido del vinilo.
Incopiable.Toda la gente aspira a cobrar por su trabajo. Quizá por
ello el mundo de la música y el cine está tan depauperado si lo
comparamos, por ejemplo, con los años 70. Cada año salían a la luz
nuevos álbumes de multitud de grupos de toda índole. También los
estrenos en la gran pantalla eran incesantes y novedosos. Ahora
que el trabajo de los artistas no se valora, sino que se piratea, es
normal ver mucho “refrito remasterizado”. Muchas versiones de
viejos temas. Parece que ya no merece la pena crear. Solo dar una
vuelta por lo que otros hicieron hace muchos años.
Larga vida a Los Ignorantes.

créditos del disco "verdades como puños".

Las viejas fotos

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niños en una escuela nacional.

Hace poco recibí de mi tía esta imagen de una vieja foto hecha en
tiempos de la posguerra. En ella se aprecia a mi madre y mi tío, en
la escuela, compartiendo una enciclopedia; el único libro que
empleaban en su educación. Detrás el mapa de España. Por lo que
cuentan mis mayores eran tiempos difíciles. Madrid. Época de
escasez, cartilla de racionamiento y estraperlo. Mi abuela hacía lo
imposible para poder vestirlos y darles alimento, mientras, mi
abuelo invitaba en el bar…
Mirando la foto, y otras similares que he visto, me vienen a la
memoria los primeros años de mi infancia; en los que todavía se
utilizaban los viejos métodos educativos: golpes de regla en las
uñas, coscorrones, bofetadas y tirones de patilla… Eso sí, había un
profundo respeto, y temor, por el profesor y la autoridad que de él
emanaba. No quedaba otra.
Esas fotos antiguas, que podemos encontrar en el baúl de la
abuela, nos retrotraen a tiempos pretéritos donde casi todo era
diferente; desde el vestuario y los peinados hasta las caras y
actitudes que ponían al posar. Inocencia. Curiosidad. Magia.
Muchos de esas fotos pueden encontrarse en un estado
lamentable por el transcurso de los años y la mala conservación.
Algunas se guardaban en casas de aldea, con un elevado grado de
humedad, presentando zonas sin emulsión; es decir, sin partes de
la foto. Otras veces las llevaban en la cartera durante muchos años
y han quedado llenas de arrugas. Hoy día se pueden hacer copias
restauradas gracias a programas como el Photoshop. Es posible
retocar puntos y grietas, quitar o añadir personas, dar color y, en
general, rejuvenecer la foto sin quitarle el atractivo de lo antiguo.
Al fin y al cabo las fotos es lo que queda de nuestros familiares
cuando van faltando. Retazos de una vida, a modo de piezas del
gran rompecabezas de la existencia humana.

De fotos por… Briones

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Nombrar Briones es decir vino. Este encantador pueblo de La Rioja
alta es enclave del fantástico Museo del Vino, el mejor del mundo,
situado a las afueras. La Bodega Vivanco, o Dinastía Vivanco como
dicen ellos, es la promotora de este recorrido por la cultura del
vino. Negocio familiar de varias generaciones viviendo por y para el
vino. Pueden verse desde viejas prensas y barricas de madera,
hasta modernos equipos para sacar todo el jugo a este mágico
elixir, del que te invitan a una copa al final de la visita.

pueb lo de Briones. Foto Figaredo, Gijón
El pueblo de Briones, de unos 800 habitantes y fundado en el
siglo I, se encuentra situado en lo alto de una colina, a 500 metros
de altura, dominando un paisaje repleto de viñedos. Es el clásico
pueblo riojano, ni muy grande ni muy pequeño, donde se respira
aire puro y la gente se saluda por la calle… En sus tabernas, aparte
de buen vino, se aprecia el magnífico carácter de los riojanos:
amables, hospitalarios y bullangueros. Gente de buen comer y
mejor beber.

viñedos de la Bodega Vivanco. Foto Figaredo, Gijón
En este pueblo, como en otros próximos, se aprecia que la gente
vive bien gracias al vino. No es de ahora. Se nota en detalles como
en su iglesia del siglo XVI, Nuestra Señora de la Asunción, edificada
en piedra labrada con tres naves y una gran torre. Una construcción
muy grande para un pueblo de este tamaño. Existen otros pueblos
similares como son Haro, Cenicero o San Vicente de la Sonsierra,
que entre el cultivo de la vid y la cercanía al Camino de Santiago
han prosperado de forma espectacular.

Iglesia de Nuestra Señora de la Asunción, en Briones. Foto Figaredo, Gijónfachada del Ayuntamiento de Briones. Foto Figaredo, Gijón
Aparte de la iglesia y una hermosa ermita a las afueras, tiene
restos de una fortaleza y el palacio del Marqués de San Nicolás;
que además del ayuntamiento y su hermosa fachada, alberga el
museo etnográfico de La Casa Encantada. Este recinto muestra
como era la vida de los antepasados del pueblo. Con su ajuar, fotos,
muebles y utensilios propios de aquella época. Cada estancia recrea
una habitación típica de una antigua casa riojana. Posiblemente
hablemos del siglo XIX o principios del XX.

ajuar de una antigua casa riojana. Foto Figaredo, Gijón antiguos elementos de aseo en casa riojana. Foto Figaredo, Gijóncuna y cochecito de bebé antiguos. Foto Figaredo, GijónMuseo etnográfico de Briones. Foto Figaredo, Gijón
Para quien pueda viajar en cualquier época del año, recomiendo
no perderse las jornadas medievales, de Interés Turístico Nacional.
Se celebra el tercer fin de semana de Junio. Aparte del ambiente
medieval, hay representaciones teatrales donde se recrean batallas
y juicios de la Inquisición.
Con todos estos atractivos y la buena luz que caracteriza la
región es imposible estar mucho rato sin hacer fotos. En exteriores
he usado filtro polarizador. Todas las fotos están tomadas con
película negativa de ISO 200. Una vez reveladas y digitalizadas las
fotos han sido ligeramente editadas para resaltar el contenido.
¡Hasta pronto!

Barco de Mujeres

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velero de dos palos. Foto Figaredo, Gijón

Laura vivía en un infierno constante. Su marido, borracho y
manipulador, la maltrataba física y psicológicamente. No habían
tenido hijos y la culpaba por ello. Ella dependía económicamente de
él y por esa razón aguantaba la situación. Hija de un marino
mercante , ya jubilado, renunció a su trabajo cuando contrajo
matrimonio. Aquel fue su gran error.
Un buen día, tras una fuerte discusión con su marido, decidió
marcharse de casa, de la que tampoco era propietaria, y pedir
ayuda en la comisaría más cercana. Allí fue orientada y derivada a
un piso de acogida donde conoció a Antonia, mujer de campo que
atravesaba una situación similar. Hablaron y lloraron durante toda
la noche. Intercambiaron confidencias y una gran amistad surgió
entre ellas. Conscientes de que su estancia en aquel lugar era
temporal pensaron como dar un nuevo rumbo a sus vidas. A su
edad no era fácil encontrar un trabajo estable, y siempre
sobrevolaba el miedo a ser localizadas por sus maltratadores. Laura
decidió hablar con su padre y hacerle partícipe de su situación. El
hombre, conmovido por su relato, llamó a un buen amigo suyo en
Aduanas que siempre le hablaba de las incautaciones de alijos de
droga en el mar, de los barcos que los transportaban y de las
subastas a los que eran destinados. El dinero recaudado en ellas
era destinado al pago de las cuantiosas indemnizaciones y multas a
las que eran condenados los narcotraficantes. El funcionario,
sensible al problema de aquellas mujeres, habló con sus superiores
y movieron hilos… Fruto de estas gestiones consiguieron sacar de
la subasta un velero de dos palos que bien podía servir de vivienda
para Laura y Antonia. La condición para su usufructo sería que
sirviera de refugio a otras mujeres dispuestas a pernoctar en él a
cambio de colaborar en su mantenimiento. No faltaron voluntarias
para la tripulación. Pronto se dieron cuenta de las posibilidades que
ofrecía tan singular alojamiento. Laura, amante del mar por
influencia paterna, convenció a Antonia para obtener el título de
patrón de yate y aprender a gobernar el barco. Obtuvieron licencia
del Ministerio de Turismo para organizar visitas guiadas y, con el
tiempo, pequeños paseos por la bahía. La Escuela de Marina
también colaboró tutelando un programa de adiestramiento a la
improvisada tripulación, comandado por una capitana en prácticas.
A los pocos meses Laura y Antonia, muy motivadas, completaron
los estudios necesarios y estuvieron en condiciones para gobernar
el velero. Comenzaron los viajes para turistas, fotógrafos,
ecologistas… el proyecto “Barco de Mujeres” se había convertido
en realidad. La ansiedad y el miedo de su vida anterior había
desaparecido. El mar resultó ser un revulsivo para cambiar su
mentalidad y fortalecerse física y anímicamente. Concedieron
entrevistas, consiguieron patrocinadores, y su autoestima se
afianzó al mismo ritmo que su nivel económico.
Con el tiempo el velero se les quedó pequeño y, con los
beneficios obtenidos fundaron una ONG para adquirir nuevos barcos
que ayudasen a nuevas mujeres. Su labor no pasó desapercibida a
las instituciones y gobiernos europeos que apoyaron el proyecto sin
fisuras. “Barco de Mujeres” (BM) marcó un antes y un después en
la lucha contra la lacra de la violencia de género, en el
reconocimiento al respeto que, como persona, toda mujer merece.
¡Ojalá llegue un día en que esta historia no sea ciencia-ficción!

cartel del día internacional contra la violencia de género.

Las fotos del cementerio

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Toda una vida

Ahora que se acerca el día de Difuntos, quiero mostraros un
producto que no mucha gente conoce: las foto-porcelanas para
nichos, tumbas o columbarios. Se trata de una base de porcelana
de primera calidad donde queda vitrificada la imagen justo debajo
del esmalte, con lo que queda garantizada la inalterabilidad del
trabajo contra cualquier tipo de deterioro debido a la acción del sol,
la lluvia, la humedad, el frío o el calor y todo tipo de fenómenos
atmosféricos. Este tratamiento hace que la foto, incrustada en la
porcelana, dure muchos años. Las técnicas digitales, combinadas
con el milenario arte del esmalte, hacen posible reproducciones
impecables partiendo de una simple fotografía. Además se pueden
retocar los defectos de la foto, cambiar vestuario, modificar el
fondo o agrupar a dos personas en la misma; de igual manera,
puede hacerse un borde simulando el color del mármol que se
escoja. No obstante, debido al proceso que se efectúa para la
realización de la foto-porcelana (calibración de los colores y ajuste
de los perfiles), es posible que puedan producirse leves cambios de
tonalidad de los colores en relación con el original facilitado.

arreglos de fotos para cementerio. Foto Figaredo Gijónfotos ovaladas para nichos. Foto Figaredo, Gijón
Una vez fabricada la foto-porcelana puede fijarse a cualquier
superficie mediante silicona. Es habitual montarla dentro de un
marco, que puede ser de acero inoxidable, bronce, o latón con un
baño de oro. Puede ser rectangular u ovalado, según se haya
pedido la foto-porcelana. También puede llevar peana o garra para
facilitar su fijación.

fotos para lápidas. Foto Figaredo, Gijón
Y es que en todo el mundo hay cementerios tristes que dan
escalofríos y donde se está lo menos posible, o cementerios alegres
con profusión de fotos, flores y bancos, donde incluso la gente
acude a pasar la tarde entre sus tumbas… bueno, tampoco hay que
pasarse. Hay gustos para todo.

El músico callejero

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Era dura la vida del músico callejero… Cada mañana Jan cogía su
trompeta, salía de la pensión en la que vivía y se dirigía al puente,
al encuentro de Martin, Tomas y Josef; sus compañeros de fatigas.
Se preguntaba cuánto tiempo estaría en este plan, sin un trabajo
de verdad, tocando de la mañana a la tarde en plena calle. Durante
un momento se consoló pensando en Josef, cargando con el
contrabajo a todos lados. Lo peor era soportar la intemperie. El frío
era la tónica general la mayor parte de los días. Dicen que en Praga
hay dos estaciones: el invierno y el resto del año. Un invierno muy
largo y un resto muy corto. A veces los molestos sabañones hacían
mella en sus desnudas manos, pero no sabía tocar con guantes.
Aquella mañana habían quedado para tocar en el puente.
Pasaban muchos turistas y el dinero que les daban era suficiente
para vivir modestamente. Como era temprano entró en un bar a
tomar un café. Siempre tenían buena música y eso le relajaba. Hoy
sonaba jazz: “So What”, de Miles Davis. En la barra estaba sentada
una mujer. Ambos se miraron durante un momento. Parecía sola y
con ánimo de conversar. Era extranjera y apenas hablaba inglés.
Por lo visto había discutido con su amiga y se había perdido. A los
dos les gustaba el jazz y eso les hizo conectar enseguida. Luego la
acompañó hasta su hotel y acudió, aunque tarde, a su trabajo. Sus
compañeros le riñeron, se burlaron de su “conquista” y ahí acabó
todo.
Al día siguiente, en el mismo lugar, las monedas iban cayendo en
el cesto. De improviso Martin vio caer un billete de los grandes.
Alzó la mirada y vio a una mujer sonriente. Discretamente dio un
codazo a Jan que, concentrado, no se había percatado de nada.
Éste miró el billete y reconoció a la mujer del día anterior. Azorado,
apenas pudo balbucear unas palabras de agradecimiento. Entonces
ella deslizó una tarjeta de visita en su bolsillo y se fue sin más.
Era dura la vida del músico callejero… aunque a veces puede cambiar.

músicos callejeros. Foto de Rubén Figaredo

 

De fotos por… Ribadesella

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Ribadesella es un sitio ideal para una escapada otoñal. Nos subimos
al tren de FEVE en Gijón, rápido transbordo en El Berrón, un
delicioso recorrido a la vera del Sella y nos apeamos en su estación.
El tren proseguía viaje a Santander. Viajar sin prisa siempre tiene
recompensa.

Hotel Marina en Ribadesella, Asturias. Foto Figaredo, GijónHotel Marina con fuente. Foto Figaredo, Gijón
Llegamos a media mañana y, tras un opíparo desayuno, nos
alojamos en el Hotel Marina; en pleno centro. Este hotel,
inaugurado en 1.912, se encuentra en uno de esos maravillosos
edificios antiguos, de techos altos y grandes balcones. Una
excelente relación calidad-precio, con desayuno incluido, moqueta
en sus amplias habitaciones, enorme bañera y magnífica vista,
hacen que lo recomendemos a cualquiera que sepa apreciar lo
bueno de la vida.

habitación con vistas al puente de Ribadesella. Foto Figaredo, Gijón
Ribadesella es un pueblo de unos 6.000 habitantes, con un activo
puerto pesquero y dos partes bien definidas, separadas por un gran
puente. Tenemos, por un lado, el casco urbano original; con sus
calles y plazas rebosantes de ambiente. Limita con un buen paseo
que empieza junto a la vía del tren y acaba en el espigón del
puerto. Todo el recorrido está jalonado de bancos donde la gente se
sienta a charlar y contemplar el paisaje. Al final hay unas escaleras
para subir a la ermita de la Virgen de Guía, desde donde se puede
contemplar una espectacular panorámica del mar y la playa de
Ribadesella. En lo alto hay unos antiguos cañones que defendían la
bahía de las incursiones piratas. Al otro lado del puente está otra
zona urbana de tipo más residencial, con abundancia de viviendas
unifamiliares, en bonitas casas de indianos, y pequeños hoteles. En
esta parte está la playa con su largo paseo marítimo. Nada más
cruzar el puente, a mano derecha, está la entrada a la gran cueva
de Tito Bustillo y un hermoso parque junto al río. En ambos lados
hay abundante oferta hostelera.

Paseo marítimo de Ribadesella. Foto Figaredo, Gijónantiguo cañón en Ribadesella. Foto Figaredo, Gijón

subida a la ermita Virgen de Guía en Ribadesella. Foto Figaredo, Gijónantiguo cañon contra piratas. Foto Figaredo, Gijón
Ribadesella es apacible, con un fabuloso paisaje y una luz
especial. Un lugar estupendo si os gusta caminar y tomar algo
tranquilamente en alguno de sus muchos bares; en uno de ellos, un
pub llamado “El tren”, recrean un vagón restaurante de época, con
el techo curvo, lamparitas, y una ventanilla virtual junto a cada
mesa. No le falta detalle: letreros como “es peligroso asomarse”,
objetos típicos ferroviarios y una cuidada selección musical de los
años 70 completan un magnífico ambiente para tomar una copa
después de la cena. Como en toda Asturias la buena gastronomía
está garantizada. Uno de esos lugares con encanto. ¡Para repetir!

vista desde la ermita Virgen de Guía. Foto Figaredo, Gijónpiragüistas entrenando en Ribadesella, Asturias. Foto Figaredo, GijónRibadesella, Asturias. Foto Figaredo, Gijón

¿Dónde guardas tus fotos de vacaciones?

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álbum 400 fotos Hofmann. Foto Figaredo, Gijón

La vida pasa llena de buenos y malos momentos; solemos tender a
recordar más los primeros. El cerebro nos hace ese pequeño favor.
Con el paso del tiempo la memoria flaquea y esos bellos recuerdos
se diluyen en los avatares diarios terminando por desaparecer. La
solución es documentar gráficamente esos instantes; es decir, hacer
fotos. Si hay una época del año en que, presumiblemente, somos
más felices, es la de vacaciones. El relax que supone carecer de
obligaciones y responsabilidades, junto con el placer que produce
conocer nuevos lugares es la clave. De hecho es cuando más fotos
se hacen. Ahora bien, ¿qué hacemos con esas imágenes? ¿nada?
He ahí el gran error que mucha gente comete. Lo primero es hacer
una selección con las mejores fotos. Las pasamos a una carpeta y a
imprimir. Si las tenemos en el teléfono basta con descargar la
aplicación gratuita “order-it mobile” para marcar las que más nos
gustan y luego pasar por la tienda a revelar.

álbum fotos customizado. Foto Figaredo, Gijón. interior álbum 200 fotos Hofmann. Foto Figaredo, Gijón. interior álbum fotos cartulina. Foto Figaredo, Gijón. interior álbum anillas. Foto Figaredo, Gijón. fotos archivadas en álbum. Foto Figaredo, Gijón. fotos en álbum con notas. Foto Figaredo, Gijón.
Una vez tenemos las fotos en la mano viene el segundo paso:
archivarlas de alguna manera. Hay quien las mete en cajas de
zapatos, o en un cajón de la mesita. No deja de ser un síntoma de
dejadez. Además, en un futuro, no se van a encontrar cuando se
quieran ver de nuevo. Lo propio es organizarlas en álbumes de
fotos. Hay muchos tipos: de cartulina y papel vegetal, de anillas
con hojas autoadhesivas o eslipin, enfundadas con anotaciones… el
que más nos convenga según nuestros gustos, la cantidad, o el
tamaño de las fotos. Las tapas también son de lo más variado, y
su elección dependerá de nuestra personalidad o estado vital. Las
hay clásicas, modernas, personalizadas, o de coloridos diseños. Los
materiales van desde el sufrido polipiel al delicado textil, pasando
por el económico cartón prensado. Cada año hay cambios, tanto en
decoración como en el material, al vaivén de las modas…
Todo se resume en tener nuestras fotos ordenadas y localizadas,
decorando nuestro hogar en lugar principal. Porque quien no da
importancia a sus fotos carecerá de recuerdos y tendrá una vida
vacía y triste.
Y tú… ¿Donde guardas tus fotos de vacaciones?

álbum fotos con fundas y notas. Foto Figaredo, Gijón álbum 200 fotos Kukuxumusu. Foto Figaredo, Gijón álbum fotos personalizado. Foto Figaredo, Gijón álbum fotos Igel Berdea. Foto Figaredo, Gijón álbum 400 fotos clásico. Foto Figaredo, Gijón álbum fotos de viajes. Foto Figaredo, Gijón álbum fotos de anillas. Foto Figaredo, Gijón

Tiempos de guerra

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La guerra existe desde que el mundo fue poblado por seres
humanos. A pequeña o gran escala. Hay guerras tribales,
regionales y mundiales. Incluso pequeñas guerras vecinales. Lo
llevamos en la sangre como un invisible chip de autodestrucción.
Una marca de la casa. La cima de la estupidez humana; esa que
empieza por necios actos de rebeldía, como no hacer caso la
bandera roja de la playa o caminar por la vía del tren con los
auriculares puestos…
Asistimos estos días a una fuerte escalada de la habitual tensión
entre Corea del Norte y Estados Unidos. Analizando el cariz de los
acontecimientos, el carácter de sus dirigentes y los intereses de
terceros países como China, Rusia, Japón y Corea del Sur, no es
improbable que asistamos a una reedición de la guerra de Corea,
que transcurrió entre 1.950 y 1.953, corregida y aumentada.
En cualquier guerra tenemos la figura del reportero. Un fotógrafo
y periodista que se juega el tipo para conseguir las mejores fotos
del conflicto de turno. Esas imágenes que luego aderezan las
crónicas de los periódicos con los que desayunamos cada mañana.
Una foto de cualquier guerra debe transmitir la crudeza de los
combates, el drama humano de la población civil, la alegría de los
vencedores y la desolación de los vencidos. Hubo fotos míticas
como aquella, en la guerra del Vietnam de los años 70, en la que
salía una niña corriendo desnuda con las quemaduras del napalm
en su piel… Dio la vuelta al mundo, recibió premios y sirvió para
que la opinión pública tomase conciencia, y partido, de aquella
realidad. Porque las fotos de guerra, además de alimentar el morbo
de la gente, consiguen decantar la balanza de la propaganda en
uno u otro sentido. Consiguen que nos removamos incómodos en
nuestros asientos, sintiendo una mezcla de alivio por no estar allí y
de tristeza por la constatación de la brutalidad humana.
La guerra, segundo jinete del Apocalipsis, va a dar a luz otro de
sus tenebrosos retoños. Sufrimiento para unos y negocio para
otros. El binomio destrucción-construcción será realidad de nuevo.
Aunque nos pille lejos siempre salpica de alguna manera. Se
aproximan tiempos de guerra, pero el mundo seguirá girando.

Portaviones Intrepid. Foto de Rubén Figaredo.