El alma de Asturias

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Según las crónicas de la época, Pelayo (siglo Vlll), hijo del duque
Favila, fue el primer rey de la dinastía astur. Dicen que su origen
era mezcla de godo y romano. Cuenta la tradición que, en una
ocasión, iba persiguiendo a un ladrón que se refugió en una cueva.
Allí vivía un ermitaño que rogó indulgencia para el fugitivo, dado
que sostenía que aquel lugar era sagrado, al ser devoto de la
Virgen María; además le pronosticó que un día él también iba a
necesitar la protección de la Virgen. Mas adelante Pelayo consiguió
sublevar a los astures contra la ocupación musulmana. En
Covadonga, lugar donde se ubica la cueva, tuvo lugar una batalla
decisiva contra estos. Las tropas de Pelayo se refugiaron en la
cueva y desde allí lograron repeler el ataque de los moros. Este
episodio fue el inicio del fin de la ocupación árabe; por esto se dice
que Asturias es España y lo demás tierra conquistada. En
agradecimiento a la supuesta intervención divina, que supuso la
victoria de los cristianos, Pelayo ordenó la colocación de una
imagen de la Virgen y la construcción de una capilla. Así nació la
Santa Cueva, como santuario, y el Real Sitio de Covadonga.
Tanto la Basílica de Covadonga como la Santa Cueva y su
“Santina” son los lugares más visitados de Asturias. Bajo esta
última hay un lago donde se sigue la tradición de tirar una moneda
y pedir un deseo.


Más arriba, a más de mil metros de altitud, tras recorrer doce
kilómetros de carretera estrecha y sinuosa, encontramos los
famosos lagos de Covadonga: el Enol y el Ercina. Pertenecen al
Parque Nacional de Picos de Europa y suelen ser inicio de travesías
por las montañas circundantes. En el lago Enol está sumergida una
imagen de la Virgen de Covadonga que cada 8 de Septiembre es
sacada del agua para procesionar. Los lagos son objeto de varias
leyendas, de origen celta o cristiano, que hablan de una misteriosa
dama a la que casi nadie da cobijo en una noche de tormenta. Solo
una humilde pastora lo hace y es la única casa que se salva de la
repentina inundación que sepulta las otras. Retumba, al tiempo,
una voz sobrenatural que clama: “Nadie pisará la tierra donde mi
Madre lloró, maldita sea por siempre la tierra de maldición”. Para
los celtas era su diosa Deva y para los cristianos, naturalmente, su
“Santina” de Covadonga.

Lagos de Covadonga. Foto de Rebeca Benito
De estos lugares habla apasionadamente la obra del polifacético
Roberto Frassinelli, el alemán de Corao, como se le conoció en la
zona. Este hombre, que vino huyendo de la persecución política en
su país, fue escritor, estudioso de minerales, montañero… además
de colaborar como dibujante en la construcción de la Basílica de Covadonga. De hecho, aunque no era arquitecto, dirigió las obras
de la cripta. Era muy andariego y desinhibido. Muchos vecinos le
conocían y apreciaban.

Lago de Covadonga. Foto de Rebeca Benito
Esta claro que esta comarca tiene algo mágico que invita a volver.
Las fotos que ilustran este artículo, cedidas amablemente por la
aficionada Rebeca Benito, reflejan la luz típica del invierno astur;
huyendo de la clásica foto en un día soleado. Retratan la paz y
armonía de estos lugares tan nuestros. Reflejan la abundancia de
agua y el carácter asturiano; tan dado al “grandonismo”, la ironía y
la hospitalidad. El alma de Asturias.

Fotos en marcos

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La historia del marco viene de lejos. Ya en el antiguo Egipto o la
Grecia clásica se utilizaba en su forma más sencilla: un borde
pintado alrededor de una pintura, utilizado para realzarla y delimitar
su superficie. En aquellos tiempos las obras pictóricas se plasmaban
directamente en paredes y techos, a modo de fresco. La técnica del
enmarcado, como la conocemos hoy, comenzó en el siglo XIII con
el auge de las pinturas sobre tablas de madera. A partir de ahí se
fueron desarrollando diferentes estilos y modas; desde los más
recargados hasta los más sencillos, pasando por tres siglos de
dominio del dorado.
Hoy tenemos un mundo de colores, texturas y materiales
diversos. Los más populares son el metal, la madera, el plástico o
el metacrilato. Para acertar con un marco hay que analizar dos
variables: qué vamos a poner dentro y dónde vamos a colocarlo.
Tanto en una pintura como en una fotografía debemos escoger un
material que le vaya bien, que case con sus colores o temática. Por
ejemplo, la abuela que viene con la foto de sus nietos se decantará
por un marco de madera blanca o bien por el brillo del chapado en
plata. Sin embargo un cliente que busque marco para una foto de
sus antepasados preferirá un diseño sobrio en madera oscura o de
tono medio. En cuanto a los lugares, no es lo mismo la mesa de un
moderno despacho que el viejo sinfonier del abuelo. El metacrilato
iría bien en el primer caso y la madera ideal para el segundo.
Una foto enmarcada constituye un regalo ideal para festividades
como el Día del Padre o de la Madre, al tratarse de eventos con una
fuerte carga emocional. Cualquier foto, por modesta que sea, gana
enormemente si viene arropada por un buen marco. Si, además, el
protagonista es un ser querido… miel sobre hojuelas. Acierto pleno.
En resumen, buscar una foto adecuada y ponerle un marco bonito
es una cuestión de buen gusto y sentido común. Si se os hace un
mundo, o si teméis al fracaso, dejaros aconsejar por el profesional.
En nuestro caso ofrecemos asesoramiento, colocación y envoltura
para regalo. Todo incluido. No es solo vender, sino convencer.

foto en marco con passe-partout. Foto Figaredo, Gijón

De fotos por… Medina del Campo (2 de 2)

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Muros del Castillo de la Mota. Foto Figaredo, Gijón

Continuamos visitando el Castillo de la Mota…

parte subterránea del Castillo de la Mota. Foto Figaredo, Gijón

 

Capítulo aparte merece la zona subterránea del castillo. Las fotos
en blanco y negro definen mejor las sensaciones vividas. Bajamos
unas viejas escaleras de piedra y nos adentramos en un dédalo de
fascinantes pasadizos y galerías. Cada poco se abre un espacio que,
con alguna tronera, daba al exterior. Ahí se disponían los cañones
que defendían el castillo. El humo resultante de los disparos, que
era asfixiante, se disipaba mediante un sistema de chimeneas que
ventilaban los cubículos. También vimos las mazmorras. En alguna,
la entrada era un simple agujero en el suelo desde donde tiraban a
los infortunados prisioneros sin ningún miramiento. Estremece
recorrer esos pasadizos entre cuyas paredes parecen resonar los
ecos de batallas, lamentos y sufrimiento. La vida era dura…y corta.

bajada a los sótanos del Castillo de la Mota. Foto Figaredo, Gijónpasadizo en el Castillo de la Mota. Foto Figaredo, GijónMazmorra en Castillo de la Mota. Foto Figaredo, Gijón tronera en Castillo de la Mota. Foto Figaredo, Gijón
En cuanto al resto de la población hay que destacar el Palacio
Real Testamentario de Isabel la Católica, lugar donde falleció, que
hoy es un museo dedicado a su figura. Luego está el Palacio de
Dueñas, que constituye un buen ejemplo de edificio renacentista, el
Museo de las Ferias, que narra la historia de las ferias  de                                 mercancías que transcurrían durante los siglos XV y XVI, haciendo
conocida la villa a nivel europeo. Aunque el eje de la vida diaria
transcurre en la ya mencionada Plaza Mayor de la Hispanidad, de
las mas grandes de España y Europa, lugar de compras, encuentro
y solaz de sus habitantes y visitantes; sin olvidarnos de la visita a
alguna bodega de vino de Rueda, típico de la zona.

Palacio Real Testamentario. Foto Figaredo, GijónColegiata. Foto Figaredo, GijónPortada de la Concepción, de 1507. Foto Figaredo, Gijón
La gran estación de ferrocarril aporta movilidad a los viajeros que
no llevamos coche. Importante nudo ferroviario que une Medina del
Campo con Madrid al sur, Gijón al norte, o Hendaya al noreste,
además de Zamora o Salamanca y Portugal al este, hace las delicias
de los amantes del tren. Estación monumental abierta en 1860 y
remodelada en 1902, cuenta con una gran marquesina de hierro al
estilo francés, de más de 100 metros, con columnas y capiteles.

Estación de Medina del Campo. Vista parcial. Foto Figaredo, Gijón
Dispone de cuatro andenes y todos los servicios habituales, incluida
una cafetería con terraza en el andén principal. Desde allí visitamos
Arévalo y Salamanca; lugares de los que hablaremos en futuras
entregas.

De fotos por… Medina del Campo (1 de 2)

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Llegamos a Medina del Campo en un cálido mes de Octubre hace
unos años. Localidad de unos veinte mil habitantes, muy bien
comunicada por tren; ahora, incluso, con apeadero para el AVE. Lo
primero que nos llamó la atención fue la dicotomía entre animación
y tranquilidad que tiene este pueblo según la zona donde camines.
Destaca su gran Plaza Mayor, con soportales repletos de bares y
comercios.

Plaza Mayor. Foto Figaredo, Gijón
Medina del Campo está cargada de historia. Los Reyes Católicos le
otorgaron la consideración de Feria General del Reino en 1491. Ya
la abuela de Fernando el Católico, Leonor de Alburquerque, fue
señora de Medina. Todo esto unido a su situación geográfica, como
lugar habitual de paso hacia Madrid, hizo que fuera protagonista
tanto de guerras e intrigas palaciegas como de pujante centro
económico y comercial a nivel europeo.

Castillo de la Mota. Foto Figaredo, GijónVista parcial del Castillo de la Mota. Foto Figaredo, Gijón lateral del Castillo de la Mota. Foto Figaredo, Gijón
Testigo mudo de lo anterior es el imponente Castillo de la Mota.
Fue construido en el siglo XV, por arquitectos mudéjares, con los
últimos avances de la época como el foso, la Torre del Homenaje
con cinco pisos y 40 metros de altura, y una gran barrera exterior
(barbacana), donde se situaron piezas de artillería a nivel del suelo
para repeler más eficazmente los asedios. El material elegido fue el
ladrillo, típico de los árabes, pues absorbe mejor los impactos de
los cañonazos enemigos. Pueden verse, todavía hoy, las numerosas
huellas que dejaron los proyectiles en su fachada.

fachada del Castillol de la Mota con huellas de cañonazos. Foto Figaredo, Gijón Fachada de la Torre del Homenaje en Castillo de la Mota. Foto Figaredo, Gijón
El recinto interior lo conforman cuatro torres y un patio cuadrado.
Allí están las habitaciones, cuadras, y demás dependencias. Aquí
pasó Isabel la Católica sus últimos días.

foso del Castillo de la Mota. Foto Figaredo, Gijón entrada al Castillo de la Mota. Foto Figaredo, Gijón
Entramos al castillo por un gran puente (antaño levadizo) que
salva el foso que lo circunda. Vemos el patio con un cañón de la
época que tiene una inscripción: “Quien a mi rey no obedeciera de
mí se guardara”. Tal cual.

cañón en Castillo de la Mota. Foto Figaredo, Gijón Quien a mi rey no obedeciera de mí se guardara. Foto Figaredo, Gijón
Damos un paseo por el patio y las almenas. El castillo, del que
partía una muralla, está situado en una pequeña colina. El recinto
que contenía dicha muralla, hoy prácticamente desaparecida, era la
antigua Medina. Posteriormente, a raíz de una repoblación, se abre
hacia el llano.

Torre del Homenaje en Castillo de la Mota. Foto Figaredo, Gijón almena del Castillo de la Mota. Foto Figaredo, Gijón

(Continuará la próxima semana)

Regalos personalizados con fotos

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La fotografía ha cambiado mucho en pocos años. Hasta no hace
tanto la única opción era revelar las fotos; ya fuera del clásico
carrete, de una cámara digital o de un smartphone. Sigue siendo la
opción mayoritaria entre la gente que imprime sus fotos para
garantizar su conservación, para convertirlas en recuerdos.
Hoy en día, además del papel fotográfico, se puede imprimir en
muchos soportes: textil, metal, cristal, cartón, metacrilato… Esto
abre las opciones a multitud de objetos de uso cotidiano, como
pueden ser llaveros, carteras, mochilas, tazas, peluches, puzzles,
posavasos, juegos de mesa, cojines, camisetas, toallas, relojes, etc.
También las imágenes se utilizan para decorar a base de lienzos,
vinilos, placas de metacrilato y aluminio, o bloques de cristal.
Los sistemas de impresión sobre objetos son variados: transfer,
offset, sublimación… En el caso de las camisetas, por ejemplo, es
más adecuada la sublimación; ya que la imagen, al convertirse en
gas, forma parte íntima del tejido y no se nota al tacto. En el caso
del transfer directo el resultado final no deja de ser como una
pegatina rígida sobre la tela.
Las imágenes adecuadas para ser utilizadas en estos procesos
deben tener la calidad suficiente, sobre todo para grandes artículos.
No es lo mismo personalizar una toalla que un llavero. Para este
último sirve hasta una del facebook, mientras que para una toalla,
un cojín o una camiseta se necesita una imagen más pesada, que
proceda de una cámara con varios megapíxeles. Esto es lo ideal, ya
que la gente suele traer fotos de muy baja calidad y la imagen sale
pixelada. Normalmente, al hacer estos encargos en una tienda de
fotografía se avisa al cliente de estos extremos para no generar
falsas expectativas.
Acordaos de los artículos personalizados con foto para cuando
busquéis qué regalar. Son regalos emocionales, personales, que
dicen mucho y no cuestan tanto. Acudid a vuestra tienda de fotos
donde os asesoraremos convenientemente.

regalos personalizados con fotos.

Cómo hacer mejores fotos a los niños

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La preparación a la hora de hacer una buena foto es fundamental.
La reflexión debe ser previa al disparo, no posterior. En la foto que
nos ocupa podemos apreciar varios aspectos que se han tenido en
cuenta a priori. Primero, el encuadre. Central. Que no quepa la
menor duda de cual es el motivo principal. Lo siguiente es cuidar lo
que va a entrar en ese encuadre: piedra, madera y niña. Nada más.
Ningún objeto moderno que rompa ese entorno rural. Es la armonía
y complementariedad entre los elementos. Por esto la niña va con
traje regional; aunque sea de paisanín. También hay que prestar
atención al color. Los colores que predominan en la foto no chocan
unos contra otros. Son naturales. Los que uno se espera encontrar
en el campo. El rojo del traje le da un poco de alegría al conjunto,
para romper la monotonía de los ocres y el negro.
Otro aspecto a considerar es a luz. Viene de la derecha, según se
mira, iluminando la mitad de la cara; girada hacia ese lado para
provocar ese efecto artístico. La otra parte queda ligeramente en
sombra, para acentuar el contraste y los rasgos faciales.
Todo esto no fue fruto de la casualidad, sino de la preparación de
la foto en función de las condiciones ambientales. En ocasiones es
mejor guardar la cámara y dejarlo para otra vez. Por ejemplo, si el
sol está en su cenit nunca pueden salir buenas fotos. La proyección
de la luz, en tal caso, provoca sombras en los ojos; que se aprecian
como cuencas negras. El exceso de luz mata los matices. Es mejor
esperar a media mañana o media tarde en días no excesivamente
soleados.
Por último, y no menos importante, está la predisposición de la
modelo. Los niños, aunque sean muy fotogénicos, son muy volubles
en su estado de ánimo. Para sacarles todo el partido en las fotos
deben estar motivados. Vivir la sesión como un juego. Obtener
alguna compensación. En definitiva, pasarlo bien tanto ellos como
el fotógrafo. Sólo así se conseguirá un ambiente de complicidad que
produzca situaciones y poses naturales. Parar en cuanto lo pidan y
proseguir cuando estén receptivos. No les machaquéis con sesiones
de fotos interminables o acabarán huyendo en cuanto vean una
cámara.
Espero que estos consejos prácticos os hayan servido de alguna
inspiración para mejorar las fotos que hacéis, sobre todo a niños.

niña sobre troncos. Foto Figaredo, Gijón.

De fotos por… Ávila

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Murallas de Ávila al atardecer. Foto Figaredo, Gijón

Viajamos a Ávila en un Octubre no muy lejano. Llegamos en tren, a
eso del mediodía. Ya desde la estación se divisa la muralla que la
envuelve. Nos hospedamos en un hostal de la Plaza Mayor. Allí
desayunamos los días que permanecimos en la ciudad. Ambiente
castellano, noble y recio.

Ayuntamiento de Ávila. Foto Figaredo, GijónEn Ávila se respira muy bien. No en vano es la capital de
provincia más alta de España, con sus 1.132 metros sobre el nivel
del mar. Esto hace que las noches otoñales sean muy frescas. Por el
invierno es común ver copiosas nevadas en su centro urbano.
Aparte del aire puro el ambiente de la ciudad, un tanto silencioso,
invita a la paz y la contemplación. Junto a las murallas, en su parte
exterior, hay grandes extensiones de terreno para pasear; ya sea el
clásico paseo jalonado de bancos como la verde hierba de la que
sobresalen piedras milenarias. Allí, sentados en alguna de ellas,
acostumbrábamos a contemplar el paisaje que rodea a la ciudad o
la puesta de sol.

Murallas de Ávila. Foto Figaredo, Gijón
La muralla de Ávila, de época medieval y declarada Monumento
Nacional en 1884, tiene un perímetro de unos dos kilómetros y
medio. Se puede visitar, por arriba, en buena parte de su recorrido.
Cuenta con 87 torreones y 9 puertas. Sus muros tienen hasta 3
metros de espesor y 12 de altura. Se le considera el recinto
amurallado mejor conservado del mundo.

Torres de las murallas de Ávila. Foto Figaredo, Gijón

Paseo sobre las murallas de Ávila. Foto Figaredo, GijónTorreón de la muralla. Foto Figaredo, Gijónvista desde lo alto de la muralla. Foto Figaredo, Gijón
Pero Ávila no es solo la muralla. Tiene otros muchos monumentos
como la catedral, el ayuntamiento y su plaza del mercado chico, el
convento-museo de Santa Teresa, la basílica de San Vicente, la
casa de los Deanes, más conventos, monasterios, iglesias, ermitas,
palacios… ¡Un no parar!

Catedral de Ávila. Foto Figaredo, GijónIglesia-Convento de SantaTeresa de Jesús. Foto Figaredo, GijónPalacio en Ávila. Foto Figaredo, GijónPaseo bajo la muralla. Foto Figaredo, GijónRincón de Ávila. Foto Figaredo, Gijón
De todas formas me quedo con los rincones tranquilos, los paseos
por la muralla, el paisaje y ese cierto misticismo que desprende
esta bella ciudad.
Es fácil hacer fotos en Ávila. Su cielo azul, esa luz especial que da
la altura y la falta de contaminación facilitan la labor. Solo he usado
el filtro polarizador en la foto de la catedral. El resto ha consistido
en cuidar el encuadre para no coger coches o gente; algo sencillo
en un lugar relativamente pequeño y con poco turismo en esta
época del año.

Light & Shoot

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En este libro de fotografía, de Chris Gatcum, se concentran
valiosos consejos para la fotografía de moda. Tanto en interiores
como exteriores una de las principales herramientas para una
bonita toma es la luz; su sabio manejo es el objetivo de este libro.
Contiene, además, 50 fotos específicas de moda. Esencial para
aficionados avanzados o creativos de esta industria. A continuación
cito el resumen que figura en la contraportada: “La luz es la base
de la fotografía, pero con todo el equipo técnico del que
disponemos, especialmente en la era digital, podemos olvidar
fácilmente cómo ponerla a nuestro servicio.
Como ocurre con cualquier trabajo creativo, la iluminación para la
fotografía de moda se reduce a elegir las herramientas correctas
para cada trabajo, lo que requiere cierto conocimiento de los
instrumentos disponibles y de qué cualidades de la luz son más
adecuadas según los objetivos que nos hemos marcado. La
localización también dictará qué necesitamos y qué podemos
conseguir. Dar pautas de cómo situar y utilizar la luz para obtener
el mejor efecto en deferentes circunstancias es, evidentemente, el
propósito que perseguimos en este libro, y con este fin
proporcionamos los consejos de expertos y de nuevos y
prometedores talentos.
Sin embargo, antes de pensar en el equipo necesario, es
importante tener una idea previa de lo que se quiere conseguir. De
la misma manera, merece la pena tener presente que, al igual que
las ropas, los peinados y los looks, los estilos de iluminación se
ponen y pasan de moda, por lo que están en constante evolución.
Hay quien afirma que no existen reglas para la iluminación y que
uno no llega nunca a dominarla, pero cuanto más practique, mejor
llegará a ser en este campo.
No importa desde qué punto de vista lo vea; en estas páginas
encontrará consejos expertos que le ayudarán a iniciarse en el arte
de la iluminación.”
“Light & Shoot”, de Ediciones Akal. Formato 24×26. Actualmente
en oferta por 9€. De venta aquí.

Light & Shoot. Foto Figaredo, Gijón

Recuerdos de Covadonga

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Este año 2018 se celebra el centenario de la Coronación de la
Virgen de Covadonga, el de la creación del Parque Nacional de la
Montaña de Covadonga y los 300 años de la proclamación de
Pelayo como rey de Asturias. Todos simultáneos.
Para alguien de Asturias nombrar Covadonga, con su Basílica, su
Virgen y su entorno, significa algo muy especial. A todo el mundo le
vienen recuerdos de todo tipo, producto de su visita. Personalmente
mi recuerdo más grato es el de una visita que hicimos, con el
colegio, durante mi infancia. Tendría yo unos once años y supuso
algo muy especial: El autocar nos dejó en Cangas de Onís e hicimos
el resto del trayecto andando. Al llegar, el tutor que nos llevaba, el
inefable jesuíta Padre Blazquez, se percató de que no teníamos sitio
para pernoctar tal como se había planeado. El abad nos permitió
dormir dentro de la basílica, tumbados en los bancos delanteros
dentro de nuestros sacos. Esto, ya de por sí inusual y fascinante
para unos chavales de nuestra edad, fue complementado con una
pequeña fiesta, amenizada por alguna guitarra, en compañía de
unas chicas de otro colegio (las que nos birlaron el alojamiento)…
¡en la cripta de la basílica!
Bajando una escalera llegamos al recinto donde reposan obispos
y demás prebostes de la iglesia, en sus respectivos sarcófagos de
piedra labrada, donde nos sentamos en el pasillo central con la
espalda apoyada en los sepulcros. Allí, las chicas y los chicos frente
a frente, con la anuencia de los tutores respectivos, charlamos y
cantamos todo tipo de temas… sin temor a molestar a nadie;
puesto que la basílica estaba desierta y los señores de las tumbas
no iban a protestar. Todavía hoy, cuando me acuerdo, me sorprende
que nos dejaran hacer tal cosa en dicho lugar y en aquellos tiempos
(principio de la década de los setenta). Al día siguiente seguimos
confraternizando ambos grupos, unidos sin duda por aquella insólita
experiencia que nos quedó grabada en la memoria. Este ha sido mi
mejor recuerdo de Covadonga. ¿Cual fue el vuestro?

Covadonga en 1.928. Foto de Loty

La regla de los tercios

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Hacer una buena foto no es simplemente apuntar y disparar.
Aunque a veces baste con esto para obtener una foto increíble, no
es lo habitual. Lo suyo es pararse a pensar en lo que queremos que
salga y cómo queremos que salga; es decir: el encuadre. Habréis
visto en la tele a directores de cine encuadrando cualquier cosa con
los dedos; formando un rectángulo con ellos. Es una buena forma
de aprender a ver la foto.
El encuadre también debe servir para sugerir el mensaje de la
foto; porque además de un motivación estética puede (y debería)
haber una comunicación con el espectador, o lo que es lo mismo,
un intercambio de información.
Una vez que tenemos claro qué es lo queremos incluir en nuestra
foto, existe un truco para centrar la atención del espectador en el
motivo principal de la misma: la regla de los tercios. También
denominada regla áurea o de la divina proporción, fue utilizada por
pintores en la antigüedad.

horizonte dividido en tres partes
La regla de los tercios se basa en dividir el encuadre en tres
partes, tanto vertical como horizontalmente. Estas líneas sirven para
alejar el motivo principal del centro de la imagen, ya que no es ahí
donde primero se “posa” nuestra atención. Estas líneas pueden
servir, por ejemplo, para situar la línea del horizonte; según
queramos que el espectador se fije más en la zona terrestre o en la
aérea. Dentro de ese encuadre, los puntos en que se cruzan las
líneas horizontales y verticales son poderosos centros de fijación de
nuestra vista, de forma que es ahí donde deberíamos situar el
motivo principal de nuestra imagen; por ejemplo la cabeza de un
niño con la vista dirigida a la parte del encuadre donde quede más
espacio. En el ejemplo de las flores podéis apreciar como, tanto la
grande como la pequeña, están situadas en ese cruce de líneas.

flores con fondo desenfocado.
Lógicamente ayuda a fijarnos en el motivo principal el hecho de que
el fondo se encuentre desenfocado; cosa que se consigue con una
abertura de diafragma lo más amplia posible, para que la
profundidad de campo sea mínima. Estos y otros conceptos básicos
de fotografía podéis ampliarlos con nuestros libros especializados o
asistiendo a nuestras clases particulares; solo disponibles en ciertas
épocas del año y siempre para una sola persona.