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La toma de fotos al firmamento es algo que todo aficionado ha
pensado hacer en alguna ocasión. La astrofotografía es un mundo.
Requiere equipo: telescopio, cámara réflex, trípodes, accesorios…
Seguramente se saldrá del presupuesto que habíais calculado.
Hablamos de fotos a cuerpos celestes concretos. Aún disponiendo
de un buen equipo, las fotos resultantes seguramente serán un
tanto decepcionantes; algo así como un punto blanco sobre negro.
Habría que buscar lugares a gran altura, muy alejados de ciudades.
Así y todo nada es comparable a las fotos del telescopio Hubble. La
razón es sencilla: además del diámetro y calidad de sus lentes está
la ausencia de atmósfera. Solo así se consiguen imágenes de alto
contraste, con unos contornos y colores muy definidos.


Para el aficionado de a pie hay objetivos más realistas. Es fácil
hacer una foto a la bóveda celeste en una noche veraniega. Se
necesita una cámara réflex con objetivo normal, un trípode sencillo
y un disparador a distancia (de cable o bluetooth). Debemos poner
la cámara en “manual”. Velocidad de obturación en posición B y
abertura de diafragma amplia si queremos ver las estrellas fijas, o
reducida si deseamos verlas dejando un rastro blanco. El valor ISO
puede variar, aunque os aconsejo un máximo de 1600 para evitar el
efecto “ruido” (el grano de toda la vida en las cámaras analógicas).
Apretar el disparador remoto y hacer varias tomas a diferentes
tiempos (según hayáis puesto la abertura de diafragma). Pueden ir
desde pocos segundos a varios minutos (en este último caso la
abertura debe ser muy cerrada y el ISO bajo). El resultado final
puede sorprenderos gratamente. En una ocasión vi una foto donde
lo único fijo era la estrella polar; a su alrededor se veían los rastros
de miles de estrellas trazando círculos. Ni que decir tiene que la
noche debe ser magnífica: sin nubes que oculten las estrellas y sin
viento que mueva el trípode.


Personalmente me encanta observar el firmamento. A simple
vista o, mejor aún, con un prismático de 7×50. Es un espectáculo
que nunca cansa. Me hace pensar en lo poco que significamos en
comparación con el vasto universo. También en la posible existencia
de vida inteligente en cualquiera de esos millones de puntitos
blancos que tililan en la oscuridad. Al lado de todo esto nuestros
pequeños problemas se quedan en nada.

(Fotos tomadas por el telescopio Hubble)