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Llegamos a Sigüenza un día lluvioso. Populosa localidad con unos
4000 habitantes, situada a 83 km. de Guadalajara, y a 1000 metros
de altitud. Ciudad señorial, como lo atestigua su imponente castillo
del siglo XII, antaño residencia de obispos y señores de la zona.
Tiene torreones defensivos, patio de armas y puente levadizo. Hoy
es Parador de Turismo, aunque puede visitarse de forma parcial.

Castillo de Sigüenza, vista parcial. Foto Figaredo, Gijón Entrada al Castillo de Sigüenza. Foto Figaredo, Gijón Patio de armas del Castillo de Sigüenza, hoy Parador de Turismo. Foto Figaredo, Gijón.
Bajando, desde el castillo, entramos en la Calle Mayor, donde se
alza la Iglesia de Santiago, del siglo XII y estilo románico tardío. Su
curiosa portada está algo deslucida por el tiempo, aunque es más
auténtico ese cierto deterioro que una mala restauración.

Iglesia de Santiago. Foto Figaredo, Gijón
Siguiendo por la Calle Mayor, en una recoleta plaza, está la casa
del Doncel de Sigüenza; paradigma de la ciudad. Un doncel era el
tratamiento que, en aquella época, recibía un joven de entre 12 y
15 años, perteneciente a familias de hidalgos o caballeros. Martín
Vázquez de Arce, que así se llamaba el muchacho, murió en batalla
a la edad de 25 años; es decir, cuando ya no era un doncel. Corría
el año de 1486. Sus padres, de buena posición, encargaron una
magnífica escultura de alabastro para su capilla de la catedral. Se
trata la figura de un guerrero recostado, de gran realismo, leyendo
un libro. Calificada, por el filósofo Ortega y Gasset, como “la más
bella escultura fúnebre de España”.

Casa natal del Doncel de Sigüenza. Foto Figaredo, Gijón
Seguimos paseando por Sigüenza fijándonos en los detalles de
una ciudad amurallada, como las puertas de salida, en cuyo interior
se observa una hornacina con la imagen de la Virgen, a quien se
encomendaba el caminante cuando salía de la ciudad.

Hornacina, con Virgen, en puerta de muralla. Foto Figaredo, Gijón.
Finalizamos nuestro periplo en la catedral, del siglo XII, dedicada
a Santa María la Mayor, patrona de la ciudad. Es un enorme edificio
mezcla de gótico y románico. Delante de la puerta principal hay un
patio enrejado donde, en tiempos pasados, los visitantes y vecinos
debían guardar el debido recato en sus actitudes; puesto que ese
suelo se consideraba igual de sagrado que el del interior. Destaca,
además de la escultura del Doncel, la sacristía mayor o de Las
Cabezas (más de 300), que deja boquiabierto al visitante. Durante
la Guerra Civil la catedral fue un importante baluarte defensivo del
bando republicano, cuya guarnición, tras fusilar al obispo, se
atrincheró en los tejados del edificio hasta que fueron aniquilados
por tropas del bando nacional. También sufrió ataques aéreos de la
aviación alemana y republicana. A resultas de todo ello, aún hoy día
pueden observarse numerosos impactos de munición de diverso
calibre.

Catedral de Sigüenza, vista parcial. Foto Figaredo, Gijón Catedral de Sigüenza, entrada. Foto Figaredo, GijónAunque el día que pasamos en Sigüenza fue lluvioso y ventoso,
no fue obstáculo para hacer fotos de todo lo que se puso a tiro; habida cuenta de que estaba repleta de visitantes –al ser Semana Santa- y no es fácil eludir el gentío en el encuadre. Luego, en la edición posterior, las he pasado a blanco y negro para poder jugar con el contraste y realzar los tonos grises de la piedra. En algunas tomas, la combinación de diversos parámetros da lugar a imágenes con un cierto efecto dramático. Es la ventaja de los días grises. Y es que cualquier día puede ser bueno para hacer fotos.