De fotos por… Extremadura: Trujillo (2 de 2)

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Estatua ecuestre de Pizarro. Foto Figaredo, GijónMuralla del castillo de Trujillo. Foto Figaredo, GijónHornacina con la Virgen de la Victoria. Foto Figaredo, GijónCastillo de Trujillo, vista parcial. Foto Figaredo, Gijónlienzo de muralla del castillo. Foto Figaredo, Gijón

Estamos en Trujillo, en plena visita guiada. Hemos subido desde la
Plaza Mayor a lo alto del cerro Cabeza de Zorro, donde se
encuentra el castillo, o alcazaba; por ser de origen musulmán.
Fortaleza de los tiempos del Califato de Córdoba, comenzó a
construirse hacia el año 900. El castillo es enorme y está enclavado
en un bloque granítico. Construido en mampostería y sillares de
granito, está rodeado de 17 torres. Todavía conserva 4 de las 7
puertas que tenía. En la puerta principal tiene una hornacina con la
Virgen de la Victoria, patrona de la ciudad. Lamentablemente no
pudimos visitar su interior por falta de tiempo. Nos quedamos en lo
alto de la muralla que lo rodea, admirando las vistas de Trujillo, su
comarca y lo inmenso del terreno que se divisa. Desde un ángulo
se ven las ruinas de la Iglesia de Santo Domingo y uno de sus
barrios. Sorprende la ausencia de construcciones pasado el límite
municipal. Solo llanura verde.

Vista desde el Castillo de Trujillo. Foto Figaredo, GijónVerde llanura desde el Castillo de Trujillo. Foto Figaredo, Gijón
En el lado sur nos señala Alicia, nuestra guía local, el camino que
seguían los que se apuntaban a la aventura de la conquista de
América. Se ve claramente el viejo camino, la Ruta de la Plata, que
apunta a la única montaña que se ve en derredor. El camino que les
llevaba a Sanlucar de Barrameda, donde estaban anclados los
enormes galeones que surcaban el océano. No atracaban en Sevilla
porque el río no tenía calado suficiente. La travesía era muy larga y
tardaban bastantes años en regresar… si es que lo hacían. Fácil es
imaginar el ánimo de los familiares que les veían alejarse por aquel
camino.

Ruta de la Plata desde el castillo. Foto Figaredo, GijónTrujillo, desde el Castillo. Foto Figaredo, Gijón
Bajando de nuevo hacia la plaza nos encontramos con el aljibe
hispano-musulmán, todavía en uso, y una muestra más de la gran
cantidad de agua de que dispone esta provincia. Un río subterráneo
que discurre bajo el castillo y murallas contribuyó a que moradores
y ganado aguantarán largos asedios sin pasar sed.

Aljibe hispano-musulmán. Foto Figaredo, Gijón

Pórtico de la Iglesia de Santa María la Mayor de Trujillo. Foto Figaredo, Gijón Torre Julia. Foto Figaredo, Gijón
Llegamos a otra parada obligada; la hermosa iglesia de Santa
María la Mayor, del siglo XIII. Es de estilo románico tardío, sobre
todo en su entrada, y un claro estilo gótico al menos en uno de sus
dos campanarios: La Torre Julia, también del siglo XIII. El otro es la
Torre Nueva, del siglo XVI. Resulta que la Torre Julia que vemos hoy
es una reconstrucción de la original, que hubo de ser derribada en
el siglo XIX, por seguridad, al no poder arreglar los enormes daños
que en ella produjo el terremoto de Lisboa del siglo anterior. Esta
torre fue reconstruida en el siglo XX con una curiosa anécdota: El
cantero Antonio Serván, gran forofo del Athletic de Bilbao, se tomó
la libertad de tallar el escudo de su equipo de fútbol favorito en uno
de sus capiteles. La broma le pudo haber salido muy cara, aunque
hoy día todos los turistas anden buscando el escudo como locos.
Con mi cámara no lo pude sacar mejor pero os dejo este enlace
donde se ve a la perfección.

Torre Julia con el lugar donde el cantero talló el escudo del Athletic de Bilbao. Foto Figaredo, Gijón
Continuamos bajando hasta llegar a un convento de monjas de
clausura que conoce Alicia. Esto nos permite entrar al claustro y ver
alguno de estos antiguos edificios por dentro. Tiene un pozo en el
centro y muchas historias que contar…

Convento de monjas en Trujillo. Foto Figaredo, Gijón Claustro del convento. Foto Figaredo, Gijón
Terminada la visita guiada, de dos horas, nos vamos a tomar
unas cañas para refrescarnos en esta calurosa tarde trujillana. En el
punto donde termina Trujillo se puede ver la Picota, lugar donde se
señalaba el punto a partir del cual regía la justicia del lugar y                                         se ahorcaba a los condenados.

Picota en Trujillo.
Llegamos al autocar, camino del hotel, donde cenamos y
descansamos para afrontar el día del regreso a Gijón; no sin antes
hacer una visita a la localidad de Coria, de la que os contaré
próximamente.

De fotos por… Extremadura: Trujillo (1 de 2)

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Después de haber dedicado la mañana a visitar Cáceres, hicimos
parada para comer en un clásico restaurante para bodas. Da gusto
llegar y ver que te están esperando con todo dispuesto; sin colas ni
esperas. Tras una reposada sobremesa nos dirigimos a pasar la
tarde en Trujillo. Mercedes, nuestra guía acompañante, nos propuso
contratar entre todos una guía local, por no estar incluida en el
programa del mayorista. Trujillo es mucho Trujillo para limitarse a
dar un paseo por sus calles sin nadie que te explique nada; así que,
tras abonar 4 euros por persona, llegamos a su gran Plaza Mayor
donde nos esperaba Alicia. Equipada con megafonía, grandes dosis
de entusiasmo, simpatía y profesionalidad, comenzó a mostrarnos
esta ciudad aspirante a Patrimonio de la Humanidad.

estatua ecuestre de Pizarro. Foto Figaredo, Gijón
Trujillo, con aproximadamente 9.000 habitantes, tiene origen
prehistórico. Luego fue celta. Turgalium en época romana. Después
llegaron los árabes y, tras ellos, la reconquista cristiana. Por tanto
es crisol de culturas y estilos arquitectónicos. Nada tiene que
envidiar a Cáceres aunque el tren pasara de largo por no ser
capital… aunque aquí nacieran conquistadores como Francisco
Pizarro y Francisco de Orellana.

Iglesia de San Martín. Foto Figaredo, GijónPalacio de San Carlos. Foto Figaredo, Gijón detalle del Palacio de San Carlos. Foto Figaredo, Gijón
En la Plaza Mayor, junto a la estatua ecuestre de Pizarro, tenemos
la iglesia de San Martín; del siglo XV y estilo estilo gótico. Al lado
está el palacio de los duques de San Carlos, del siglo XVI, aunque
en el siglo XX fue habilitado como convento. Posee un espectacular
balcón en esquina, así como escudo en la misma disposición.

Palacio del Escudo. Foto Figaredo, Gijón
Sin salir de esta preciosa plaza, cuajada de soportales, vemos el
palacio de los Marqueses de la Conquista o, simplemente, el del
escudo; por tener un enorme escudo de los Pizarro, y balcón, en
una esquina. Es curioso apreciar una especie de vigas de refuerzo
que sobresalen en todo lo largo de la fachada de este y otros
edificios singulares. Fue a causa del tremendo terremoto de Lisboa
en 1.755. Se sintió sobremanera en estas tierras y se tomó esta
medida de protección.

Puerta de Santiago. Foto Figaredo, Gijón Puerta de Santiago. Foto Figaredo, GijónVista parcial de Trujillo. Foto Figaredo, Gijón
La Plaza Mayor de Trujillo siempre estuvo fuera de las murallas.
Lugar de mercado y cuajada de palacios, ahora es lugar de reunión
y recinto de festejos. En sus soportales hay bares y tiendas que
animan la zona. Alicia nos invita a seguirla hacia lo alto de la colina
donde se yergue, orgulloso, el castillo de Trujillo. Entramos en la
zona vieja por la puerta de Santiago, atravesando las antiguas
murallas. Comienza una fuerte pendiente suavizada por las paradas
que hace la guía para explicarnos detalles del lugar. Se nota que
ama este lugar y saluda amigablemente a otros guías con los que
nos cruzamos. No deja de ser un pueblo grande donde casi todos se
conocen.

Torre del Alfiler
Según subimos vamos viendo otros monumentos que pasaban
desapercibidos desde abajo, como la Torre del Alfiler; baluarte
castrense de origen medieval, construida con sillares romanos,
formando parte de la muralla en época musulmana. Tras la
reconquista fue desmochada, como otras muchas, para castigar la
arrogancia de la nobleza castellana, y luego pasó a formar parte del
palacio de los Chaves-Cardenas. La bonita cúpula recubierta de
azulejos de Talavera ocupa el lugar donde estuvieron las almenas.
Luce una cadena de hierro sobre su puerta como señal de privilegio
por haber hospedado al rey Felipe II. También podéis ver dos nidos
de cigüeñas, ocupados en el momento de la foto, muy típicos de
estas tierras extremeñas. Los escudos, en su día, eran policromados.

escudo en Trujillo. Foto Figaredo, Gijón

(Continuará)

De fotos por… Extremadura: Cáceres (2 de 2)

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Palacio del Obispo. Foto Figaredo, Gijón

…Luego llegamos a la plaza de Santa María, con su Concatedral y
palacio del obispo; sí, ese que se cabreaba tanto con el ruido. El sol
va ganando altura y las fotos van quedando mejor. Hay escudos y
palacios por todas partes. Ya no sabes donde mirar. Destaca el
Palacio de los Golfines, amigos de los reyes católicos. Allí quedaban
a dormir cuando visitaban Cáceres. Destaca su elegante crestería
con decoración plateresca. Estos sí que podían tener almenas y
otros elementos defensivos en sus torres; por ejemplo este matacán
desde donde defendían la entrada tirando líquidos ardientes u otros
objetos.

Palacio de los Golfines. Foto Figaredo, Gijón Matacán del Palacio de los Golfines. Foto Figaredo, Gijón

Nos comenta Álvaro que no es verdad que tirasen aceite
hirviendo, ya que era muy caro para desperdiciarlo con el enemigo.
Proseguimos ascendiendo por la cuesta de los Jesuitas hacía la
iglesia de San Francisco Javier, reconocible por su fachada blanca.
Al lado está la casa de los Cáceres-Ovando con su torre de las
Cigüeñas, también alta y almenada por su apoyo a los reyes.

Iglesia de San Francisco Javier. Foto Figaredo, Gijón Torre de las Cigueñas. Foto Figaredo, Gijón

Los palacios se suceden. Casas de nobles con escudo y defensas.
Enfrentados, en su día, los unos con los otros. Alguno cubierto con
hiedra. En otro asoma un pavo real por encima del muro. Me llama
la atención lo bien que se portan los niños del grupo, siempre
atentos a las explicaciones del guía. Mucho mejor que en un libro.

patio de un palacio. Foto Figaredo, Gijón

Palacio con escudo y matacán. Foto Figaredo, GijónPalacio cubierto de hiedra. Foto Figaredo, Gijónescudo noble. Foto Figaredo, Gijón"Esta es la casa de los Golfines". Foto Figaredo, Gijón
Llegamos a la casa del mono, con una terrible leyenda: Allí vivían
un rico mercader y su bella esposa. El hombre viajaba durante
largos periodos y, para mitigar el aburrimiento de su mujer, le
regaló un mono; ya que no acababan de tener hijos. La señora
colmó de atenciones al animal tratándolo como al hijo que no tenía.
En una noche desapacible llamó a su puerta un caballero pidiendo
refugio. La señora se compadeció de él y accedió a que pasara la
noche. A los nueve meses nació un niño. Volvió el marido y, aunque
no le salían las cuentas, aceptó al niño. El mono, loco de celos al
sentirse desplazado, mató al niño arrojándolo por la ventana. La
madre murió de pena y el marido, ciego de ira, ató con cadenas al
mono y lo dejó morir de inanición. En la fachada de la casa está la
estatuilla del mono atado. Existen otras versiones sobre lo mismo.

Casa del mono. Foto Figaredo, Gijónmuralla de Cáceres. Foto Figaredo, Gijón Torre de tapial y plaza al fondo. Foto Figaredo Gijón Plaza Mayor, vista parcial. Foto Figaredo, Gijón
Salimos de la zona vieja por la puerta del Portillo, que está junto
a una torre árabe (de tapial), y vamos a dar de nuevo a la Plaza
Mayor. Allí Álvaro se despide del grupo y nos vamos a tomar unas
cañas a alguno de los múltiples bares y restaurantes que están en
los soportales de la plaza. Cáceres ha resultado fastuoso. Historia
por los cuatro costados. Se necesitaría más de un día para verlo en
profundidad, dada su extensión y calidad de patrimonio artístico,
pero toca marcharse para ir a comer a un restaurante concertado
de camino a Trujillo; el otro peso pesado de esta provincia, del cual
hablaremos la próxima semana.

De fotos por… Extremadura: Cáceres (1 de 2)

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Ayuntamiento de Cáceres. Foto Figaredo, Gijón

Sábado Santo. Despertador 7:30. Desayuno 8:00. Salida 9:00.
Salimos en dirección a Cáceres donde nos espera un guía local
contratado por CN Travel. A eso de las 10 estamos todos reunidos
en la gran Plaza Mayor de Cáceres, ciudad declarada Patrimonio de
la Humanidad, construida en época romana (año 25 a.c.), aunque
parte de sus murallas son celtíberas, del año 900 a.c.

Plaza Mayor de Cáceres. Foto Figaredo, Gijón
El día está soleado pero, a tan temprana hora, el sol no calienta y
el frío a la sombra se hace notar. Preparo la cámara y tengo el filtro
polarizador a mano para las tomas con sol en toda la foto. Nuestra
guía acompañante, Mercedes, nos presenta a Álvaro, el guía local
que nos acompañará en todo el recorrido. Es ameno y elocuente;
sin duda grandes virtudes en un guía. Nos sumergimos en una
clase magistral sobre la historia de esta gran ciudad.

Guía local de Cáceres.Torre de origen romano. Foto Figaredo, Gijón.
Admiramos su muralla y torres. Algunas de época romana (las de
mampostería) y otras de época árabe (las de tapial). Entramos al
casco antiguo por el Arco de la Estrella, llamada así por una imagen
de Nuestra Señora de la Estrella que está en una hornacina en la
parte posterior de la puerta, con el escudo de los Carvajal. La
estatuilla está iluminada por un pequeño farol en forma de estrella.

Virgen de la Estrella. Foto Figaredo, Gijón Arco de la Estrella. Foto Figaredo, Gijón

Esta puerta fue construida expresamente en forma oblicua para que
el noble de turno, Bernardino de Carvajal Moctezuma, pudiese
entrar con su carruaje y girar a la izquierda con comodidad para
llegar a su palacio, a escasos metros. Los nobles no andaban nada,
ya que eso se consideraba de plebeyos… El ruido de los carruajes
irritó al obispo, que vivía cerca de la puerta, y terminó por
excomulgar a los nobles y sus descendientes; por lo que podría
decirse que en Cáceres hay mucha gente excomulgada.

callejón hacia el Palacio de los Carvajal. Foto Figaredo, GijónPalacio de los Carvajal. Foto Figaredo, Gijón Torre almohade del Palacio de los Carvajal. Foto Figaredo, Gijón
Por un estrecho callejón avanzamos hasta llegar al Palacio de los
Carvajal, con una torre redonda de época almohade. Nos cuenta
Álvaro que esta torre, y muchas otras, está desmochada; es decir,
sin almenas o elementos defensivos en su extremo superior. Esta
circunstancia era señal de que no eran muy amigos de la reina
Isabel de Castilla; la cual solo permitía almenas en las torres y
palacios de sus afines. El palacio, al ser sede de la Diputación, está
abierto al público y pudimos entrar a ver su interior; una enorme
ventaja si tenemos en cuenta que todos son privados y solo se
pueden ver por fuera. Se aprecia el enorme grosor de sus muros,
su patio con arcos, columnas y muebles antiguos, además de su
precioso jardín con pozo y una vieja higuera. Antiguamente era una
huerta para uso de sus moradores.
(Continuará la próxima semana)

Mapa de Cáceres.

De fotos por… Extremadura: Garganta la Olla

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Llegamos al pintoresco pueblo de Garganta la Olla sobre las seis de
la tarde. Garganta la Olla debe su nombre a estar encajonada entre
montañas, como en una olla, en las estribaciones de la sierra de
Gredos. Queda limitada por tres ríos: Garganta Mayor, Garganta
Piornala o menor y el Arroyo del Castaño. Su origen real se pierde
en la noche de los tiempos -se encontraron hasta castros vettones-,
aunque hay quien dice que la fundaron un grupo de pastores en el
siglo XIII. Conjunto Histórico-Artístico, tiene unos mil habitantes y
una altura de 600 metros.

calle típica de Garganta la Olla. Foto Figaredo, Gijón típica arquitectura medieval. Foto Figaredo, Gijón
Nuestra guía acompañante, Mercedes, nos orienta sobre lo básico
que debemos conocer sobre este pueblo; incluso de la leyenda de
una aguerrida mujer, la serrana de la Vera, que andaba por el
monte seduciendo a los hombres que luego mataba. Sorprende al
visitante ese aire medieval que todavía conserva en sus calles.
Como si el tiempo se hubiera detenido en aquella época.

antigua puerta con dintel grabado. Foto Figaredo, Gijón detalle del dintel de una puerta. Foto Figaredo, Gijón
Ejemplo de esto es ver los dinteles de las puertas con el nombre de
sus moradores, la fecha de construcción y una cruz, grabado en la
piedra, o el típico diseño de sus casas. Caminamos por estrechas
callejuelas hacia la Plaza Mayor. Lo de “Mayor” es porque está el
ayuntamiento; ya que la plaza, como tal, es pequeña, acogedora y
preciosa. Todo parece estar construido a escala. Las montañas
están muy cerca y el cielo se ennegrece presagiando lluvia…

Plaza del ayuntamiento de Garganta la Olla. Foto Figaredo, Gijón
Nos dirigimos a la iglesia parroquial de San Lorenzo, del siglo XVI,
que posee un órgano barroco muy famoso. Al salir nos tuvimos que
refugiar en su atrio, ya que empezó a llover intensamente. Entre
uno y otro chaparrón nos acercamos hasta una casa curiosa: su
viga maestra descansa sobre una piedra de la calle. Parece que se
vaya a desplomar de un momento a otro, aunque lleve siglos así.
Luego nos acercamos a un puente desde donde se pueden divisar
las pequeñas cascadas del río que forma la garganta principal. En
verano la gente se baña en pequeñas piscinas naturales que se
forman sobre las piedras. Solo pudimos hacer una mala foto bajo la
lluvia que caía… Cansados de mojarnos, encontramos una pequeña
tasca donde guarecernos del temporal de lluvia y viento que nos
azotaba. ¡Benditos bares!

Garganta del río. Foto Figaredo, Gijónla casa de la piedra. Foto Figaredo, Gijón
Al cabo de una media hora dejó de llover y pudimos continuar
con nuestro periplo. Volvimos al centro del pueblo para, según nos
contara Mercedes, conocer el lupanar de la época de Carlos V; la
llamada Casa de las Muñecas. Pintada de azul para distinguirla del
resto. Según cuentan, este prostíbulo era frecuentado por el propio
emperador y toda su guarnición. Casi frente por frente está el
Museo de la Inquisición, donde se pueden ver los utensilios de
tortura que utilizaba el Tribunal del Santo Oficio para hacer confesar
a los supuestos herejes lo que fuera menester… en nombre de la
sacrosanta Iglesia Católica. Dicha institución, de hecho, no fue
abolida realmente hasta 1.834.

Casa de las Muñecas. Foto Figaredo, Gijón
Terminada la visita nos volvimos al hotel para reponer fuerzas. Al
día siguiente toca visita guiada a Cáceres, de la que hablaremos la
semana que viene.

De fotos por… Extremadura: Jaraiz de la Vera

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Después de comer opíparamente en un restaurante concertado,
viajamos a la cercana localidad de Jaraiz de la Vera. Este pueblo, de
unos 6.500 habitantes, se nota muy animado. Llegamos a eso de
las cuatro de la tarde, para nosotros la hora del café, y estaban
todos los bares atestados de gente tomando el aperitivo. Paseamos
por una avenida donde se anunciaba la Feria de Artesanía.
Curioseamos la mercancía ofertada por entre los puestos que había
abiertos. Principalmente artículos de piel y comestibles. Cada cual
siguió caminando, a su ritmo, descubriendo el lugar. Nos sorprendió
ver unas salas de cine en un pueblo de este tamaño. Nosotros
entramos en un viejo café para degustar un licor de hierbas que
ayudase con la digestión.

Museo del Pimentón. Foto Figaredo, Gijón.
A las cinco nos reunimos en un punto de encuentro previamente
determinado por Mercedes, la guía, para dirigirnos al Museo del
Pimentón. A Jaraiz de la Vera se la considera capital mundial de
este producto, que cuenta con Denominación de Origen.
En el recibidor del museo nos ofrecieron una breve introducción al
pimentón de la Vera. Su historia, clases, propiedades y durabilidad.

Museo del Pimentón. Foto Figaredo, Gijón.

El pimiento, en semillas, llegó a España de la mano de Cristobal
Colón. Enseguida llegó al Monasterio de Yuste, cuyos monjes
propiciaron su cultivo. En la comarca de la Vera crece muy bien por
su climatología. Frío seco, agua y muchas horas de sol son buenos
aliados. Una vez que el pimiento ha madurado se recoge y traslada
a un secadero -una construcción específica para ese fin- donde se
ahúma con leña de encina o roble.

Museo del Pimentón. Foto Figaredo, Gijón
Una vez el pimiento está bien seco, deshidratado, se muele con
dos tipos de molino. De esta forma queda un polvo fino, que es el
pimentón. Nos explicaron que hay tres tipos de pimentón: dulce,
picante y agridulce. Este último, por lo visto, es el preferido del
orador que nos atendió; ya que no paraba de glosar sus virtudes y
sabor inconfundible… El pimentón pierde propiedades a partir del
año o año y medio, según condiciones de conservación.

museo del pimentón. Foto Figaredo GijónMuseo del Pimentón. Foto Figaredo, Gijón
Después de la charla subimos a la primera planta, donde hay un
espacio expositivo acerca de los pormenores de su cultivo, tipos y
recolección; con fotos y artilugios antiguos. También se ven las
grandes latas, de hasta cinco kilos, donde se envasaba.
En la segunda planta se recrea un secadero tradicional con los
típicos utensilios y maquinaria para su recolección y molienda. Se
aprecian las paredes y vigas de madera ennegrecidas a causa del
proceso de ahumado.

Museo del Pimentón. Foto Figaredo, Gijón
Concluida la visita al museo, que está al lado del ayuntamiento,
echamos un vistazo a la Plaza Mayor. Es estrecha y poco vistosa,
comparada con otras que vimos y veremos. Tiene, como no, una
fuente en uno de sus lados.

Ayuntamiento de Jaraiz de la Vera. Foto Figaredo, Gijón
Terminada la visita, nos vamos al autocar para trasladarnos al
pintoresco pueblo de Garganta la Olla; del que hablaremos la
semana que viene.

De fotos por… Extremadura: Cuacos de Yuste

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Pueblo de Cuacos de Yuste. Vista parcial. Foto Figaredo, Gijón

30 de Marzo de 2.018. Viernes Santo. Después de visitar el
Monasterio de Yuste bajamos al cercano pueblo de Cuacos de
Yuste, a tan solo 1,8 km. De hecho, hay una acera para subir
andando al monasterio. Hay otra entrada desde Jaraiz de la Vera,
aunque son unos 5 km.

Entrando en Cuacos. Foto Figaredo, Gijón Fuente de la Higuera. Foto Figaredo, Gijón
Cuacos de Yuste es un delicioso pueblo, de la Comarca de la Vera,
con 850 habitantes. Conjunto Histórico-Artístico. Lugar de paso
para los visitantes del monasterio, aunque tiene suficientes
encantos propios para merecer una visita. Aparcado el autocar nos
dirigimos hacia la Plaza Mayor. A medio camino hay una gran roca
donde se reunían los vecinos para tratar sus asuntos. En lo alto hay
un pequeño mirador. Al pie de ella está la llamada Fuente de la
Higuera. Llamada así por el árbol que, increíblemente, vive -y da
fruto- en ese suelo rocoso. También hay otra plaza con la Fuente de
los Chorros. Continuamos hasta la Plaza Mayor, porticada, con otra
fuente en el medio. En la Plaza Mayor está la Oficina de Turismo
además de tiendas y bares en sus soportales. El ambiente es
tranquilo y se respira aire puro. No en vano está muy cerca la
Sierra de Tormantos, cuyas cumbres nevadas se ven desde casi
cualquier parte del pueblo. Una vez visto el centro nos vamos a las
afueras buscando zonas verdes. ¿Sabéis lo que encontramos?… El
avispado lector lo habrá adivinado: una fuente más. Y es que, al
contrario de lo que pudiera parecer, en el norte de Extremadura el
agua es muy abundante. No tanto por sus ríos, de caudal irregular
a excepción del Tajo, sino por sus aguas subterráneas.

Detalle de la Fuente de la Higuera. Foto Figaredo, Gijón Otra de las fuentes de Cuacos. Foto Figaredo, Gijón
Las vistas desde Cuacos son muy hermosas, lo que propicia unas
buenas fotos. Vemos el cercano pueblo de Aldeanueva de la Vera
con la sierra al fondo. Un paseo junto al río. Naturaleza verde por
doquier en un día soleado. Imprescindible el filtro polarizador.

Vista desde Cuacos de Yuste. Foto Figaredo, Gijón
De monumentos también va bien servido: la iglesia románica de
Nuestra Señora de la Asunción, del siglo XIII, y las ermitas de la
Soledad y Santa Ana. De todas formas, lo más llamativo son sus
casas antiguas y el ambiente acogedor de un pueblo pequeño.

Plaza Mayor de Cuacos con fuente. Foto Figaredo, Gijón
De vuelta a la Plaza Mayor entramos en un colmado y compramos
una lata del típico pimentón del la Vera. Luego, a tomar una caña
en uno de los bares de sus soportales. Aunque hace sol, el frío es
notorio y todo el mundo está en el interior. Hay zona con chimenea.

Fuente de los Chorros. Turismo de Cuacos de Yuste.Historia de "los perdonaos". Turismo de Cuacos de Yuste
Aquí tenéis un callejero y un folleto con la estatua de Carlos V,
situada a la salida del pueblo, y otro con la tradicional historia de
“los perdonaos”. El emperador Carlos, muy dado a los excesos,
acudía al mercado para abastecerse de toda clase de viandas.

Callejero. Turismo de Cuacos de Yuste
Terminada la visita nos dirigimos a un restaurante cercano para el
almuerzo, incluido en el circuito. Después de comer iremos a
Jaraiz de la Vera y, para terminar el día, veremos Garganta la Olla.
(Continuará la próxima semana)

De fotos por… Extremadura: Monasterio de Yuste.

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Despertador 8:00. Desayuno 8:30. Salida 9:30. El autocar de
Jandrín sale en dirección al Monasterio de Yuste. Es Viernes Santo y
la idea es llegar los primeros para no verlo repleto de turistas.
Llegamos a eso de las diez. Una patrulla de la Guardia Civil advierte
que a partir de las 11:30 solo suben autocares, no bajan; tiempo
de sobra para la visita.

iglesia del monasterio de Yuste. Foto Figaredo, GijónClaustro nuevo. Monasterio de Yuste. Foto Figaredo, Gijón
El monasterio de Yuste data de principios del siglo XV (año de
1402). Posteriormente, en el siglo XVI, cuando el emperador Carlos
I de España y V de Alemania decide pasar sus últimos meses en un
convento, se añade una casa-palacio para dar atención adecuada al
emperador con su séquito. Es de estilo gótico tardío y renacentista.
Fue declarado Bien de Interés Cultural y obtuvo el Sello de
Patrimonio Europeo. Precioso el claustro nuevo del convento, de
estilo renacentista con fuente en el centro, y la galería del palacio
que da al jardín, con huerta, y un precioso estanque donde solía
pescar. Hay otro claustro más antiguo, de estilo gótico, igual que la
iglesia situada en el centro del conjunto arquitectónico.

fuente del claustro nuevo en Monasterio de Yuste. Foto Figaredo, Gijón.Un servidor, junto a la fuente del convento de Yuste. Foto Figaredo, GijónGalería del palacio de Carlos I. Foto Figaredo, GijónJardín del Palacio del emperador Carlos. Foto Figaredo, GijónCasa-palacio de Carlos I de España y V de Alemania. Foto Figaredo, GijónEstanque del palacio del emperador Carlos. Foto Figaredo, Gijón
La visita se hace por un itinerario marcado y controlado por una
empresa de seguridad privada. Se pasa por un arco detector de
metales y está prohibido terminantemente hacer fotos del museo y
aposentos del emperador. En este enlace podéis ver alguna de las
fotos que no pude hacer y que otros, en el pasado, sí hicieron.
Fijaos en la litera donde viajó desde tierras cántabras con las
piernas estiradas, o en el sillón con suplementos para el mismo fin.
El motivo era por la enfermedad que padecía, la gota, de la que
falleció en este monasterio. En el dormitorio mandó hacer una
ventana que daba a la iglesia; de forma que, desde la cama, podía
asistir a misa viendo el sagrario. En otra dependencia hay muebles
de comedor y un despacho desde donde atendía asuntos de estado.
Hay otra estancia donde se pueden observar los instrumentos de
astronomía, como sextantes, a los que era muy aficionado. También
le gustaba beber su propia cerveza. Curiosa también la cripta que
ordenó construir, justo debajo del altar mayor de la iglesia, donde
tenía previsto ser enterrado. Tienen a la vista incluso el ataúd
vacío; puesto que su hijo Felipe II quiso que sus restos fueran
trasladados al panteón real del recién construido monasterio de El
Escorial, incumpliendo así la última voluntad de su padre.

pieza del museo del emperador Carlos V. Foto Figaredo, Gijón Busto del emperador Carlos I de España y V de Alemania. Foto Figaredo, Gijón
Terminada la visita salimos por una rampa que pasa junto a un
pequeño naranjo, dirigiéndonos a la inevitable tienda de recuerdos.
Una vez reunido todo el grupo subimos al autocar para dirigirnos al
cercano pueblo de Cuacos de Yuste, a menos de dos kilómetros, del
que hablaremos la semana que viene. (Continuará)

Fuente a la entrada del monasterio. Foto Figaredo, Gijón Salida del monasterio de Yuste. Foto Figaredo, Gijón

De fotos por… Extremadura: Plasencia

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Llegamos al hotel “Cañada Real”, ahora también conocido como
“Puerta de Monfragüe”, a eso de las 12:30. Venimos desde Gijón,
en viaje organizado, para conocer lo mejor de la provincia de
Cáceres. Una vez vista la habitación vamos a todos a comer.
Formamos un grupo de 33 personas, incluidos un niño y una niña,
dispuestas a conocer lo que se pueda en los cuatro días que dura
este circuito en autocar.

También llamado "Puerta de Monfragüe". Foto Figaredo, Gijón.
Hacia las 16:30 horas salimos en dirección a Plasencia. Ciudad de
unos 40.000 habitantes fundada en el siglo XII. Se encuentra muy
cerca de Malpartida y llegamos enseguida. Mercedes, la guía, nos
pone en antecedentes de lo que vamos a ver y nos acompaña
brevemente hasta la parte antigua. El guía acompañante no tiene
las mismas funciones que el guía local, por lo que nos debe dejar a
nuestro libre albedrío…

calle de Plasencia con palacio. Foto Figaredo, Gijón calle que lleva a la Plaza Mayor. Foto Figaredo, Gijón
El nombre de Plasencia viene de: “para complacer a Dios y a los
hombres”; de ahí que a sus habitantes les llamen placentinos. Por
unas agradables y solitarias calles empedradas llegamos a la Plaza
Mayor. Tiene soportales y muchos bares con terrazas donde late el
pulso de la ciudad. En el ayuntamiento, un precioso palacio gótico
renacentista del siglo XVI, con arcadas superpuestas y dos torres,
hay un campanario con todo un símbolo de la ciudad: el abuelo
Mayorga. Marca las horas golpeando la campana con su mazo, al
estilo del que hay en Astorga. En una esquina está el escudo del
emperador Carlos.

Ayuntamiento de Plasencia. Foto Figaredo, Gijón el abuelo Mayorga dando las campanadas. Foto Figaredo, Gijón
Seguimos paseando por calles con abundantes palacios. Cada
uno con el escudo de sus propietarios. Nobles hidalgos y caballeros,
exentos del pago de impuestos, vivían en ellos. Los hidalgos eran
nobles por linaje. Los caballeros por sus servicios a la corona.

escudo de un palacio haciendo esquina. Foto Figaredo, Gijón Palacio en Plasencia. Foto Figaredo, Gijón
Plasencia tiene obispo. Donde vive un obispo hay catedral, no
importa el tamaño de la población. En este caso no hay una, sino
dos catedrales; la vieja y la nueva. La vieja, del siglo XIII, es de
estilo románico tardío con algo de gótico. La nueva, de finales del
siglo XV, tiene una impresionante fachada de estilo plateresco,
plagada de innumerables detalles. Todo un lujo para una ciudad de
este tamaño.

Catedral vieja. Foto Figaredo, GijónCatedral nueva. Foto Figaredo, Gijón
Aquí todo está cerca. Al poco de contemplar las catedrales
llegamos a las murallas. Impresionantes lienzos jalonados con
torres -se conservan 21 de las 71 iniciales- bordean la ciudad desde
el año 1.200. Salimos por una puerta y entramos por otra
diferente. Cada una con su nombre y escudo. A esta hora de la
tarde, con el sol bajo, ya empiezan a salir buenas fotos. La cantidad
de luz y su dirección son fundamentales.

rincón junto a las murallas. Foto Figaredo, Gijón

muralla y torre. Foto Figaredo, Gijón Muralla de Plasencia. Foto Figaredo, Gijón
Terminado el recorrido principal regresamos a la Plaza Mayor para
degustar un merecido gin-tonic en una de sus terrazas. Se notan
los preparativos de la procesión y la banda de música afina sus
instrumentos. Charlamos con el camarero y nos aseguramos de
tomar la dirección correcta para volver al lugar donde nos recogerá
el autocar de Jandrín. Al llegar, encontramos a otros miembros del
grupo con los que cambiamos impresiones. Al poco llega la guía y el
autocar. Todo el mundo puntual. Una vez hecho el recuento salimos
en dirección al hotel. Nos espera la cena y una buena sobremesa.
Luego hay gente que se acerca al pueblo o al bar del hotel. Otros se
retiran a sus habitaciones. Mañana nos espera el Monasterio de
Yuste y tres pueblos más para visitar. La vida del turista es así de
dura… (Continuará la próxima semana).

Plaza Mayor. Foto Figaredo, Gijón

De fotos por… Extremadura: En ruta.

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En carretera. Salimos a las 5:30 de Gijón. Caras de sueño. Algún
bostezo. Noche cerrada. Cabezadas en el autocar. Hacia las 10 sube
la guía en Benavente. Mercedes. Dicharachera ella, nos va
explicando el plan de viaje y comenta lo que vemos en ruta. Castilla
y León es la comunidad autónoma más extensa de España. No
tiene una capital oficial y acumula el 60% del Patrimonio. Nos
dirigimos al norte de Extremadura, provincia de Cáceres. El hotel,
“Cañada Real”, está en el término municipal de Malpartida de
Plasencia, situado a las puertas del Parque Natural de Monfragüe.
Por la tarde visitaremos Plasencia. El segundo día iremos a Cuacos
de Yuste, con visita incluida al monasterio del mismo nombre.
Después de comer nos adentraremos en la comarca de la Vera, con
visita a Jaraiz de la Vera, famosa por su pimentón. Continuaremos
al pintoresco pueblo de Garganta la Olla. Regreso al hotel, cena y a
dormir. El tercer día lo dedicaremos a Cáceres por la mañana, y a
Trujillo por la tarde. El cuarto día veremos Coria y, tras el almuerzo,
regresaremos a Asturias.

circuito en autocar. Foto Figaredo, Gijón

La llanura de Castilla se hace infinita. El día, soleado, es
engañoso; hace un frío que pela. Mercedes va desgranando
comentarios acerca de la zona que primero veremos, situada entre
el valle del Jerte y la comarca de la Vera. Nos cuenta, por ejemplo,
que los extremeños hablan una variedad del idioma español
llamada castúo. Parecido al andaluz. Es típico que se coman la
última letra de las palabras si acaban en consonante. Dicen Cácere o
Badajó, y se maravillan cuando nos oyen pronunciarlo bien.
Entretanto se suceden los cultivos de cereal, salpicado de pequeños
pueblos. Es la Ruta de la Plata. La guía habla con el chofer, Jandrín,
a ver cuánto falta… Llegaremos al hotel al mediodía. El sol baña la
tierra. Empezamos a ver encinas, toros y rebaños de ovejas.
Montañas nevadas a lo lejos. Entramos en Extremadura.

llanura extremeña. Foto Figaredo, Gijón

(Continuará la próxima semana)