Cómo fotografiar absolutamente todo

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portada del libro "como fotografíar absolutamente todo". Foto Figaredo, Gijón

“Este es un libro único, con un objetivo único y un osado propósito.
Quiero ayudarle a saber cómo puede fotografiar cualquier objeto o
situación con el que se encuentre. Evidentemente, es
imprescindible los principios mínimos de fotografía, pero es como
aprender las técnicas básicas de la cocina, como cortar, saltear o
hervir. No conseguirá nada comestible hasta que no añada los
ingredientes. Y, para preparar una comida sabrosa, tiene que
seguir una receta adecuada a las particularidades de los
ingredientes y que le ayude a sacarles del máximo partido.
Podríamos decir que éste es un libro de recetas de fotografía: con
él se aprende a crear fotografías trabajando con los ingredientes
básicos que, en este caso, son el color, la luz y el espacio, para
“cocinarlos” mediante técnicas como la exposición, el encuadre y el
enfoque. Si sigue las recetas paso a paso, irá adquiriendo
paulatinamente la habilidad de fotografiar absolutamente todo.
Además, el libro reúne numerosos trucos y consejos que podrá
aplicar a una amplia variedad de desafíos fotográfico que le
capacitarán para sacar el máximo partido a todas las ocasiones que
se le brinden.”
Esta es la introducción de este fantástico y práctico libro de
fotografía, del galardonado fotógrafo Tom Ang; autor de best-
sellers, además de presentador del programa de televisión de la
BBC “A Digital Picture of Britain”. Fue profesor de Práctica
Fotográfica en la Universidad de Westminster, Londres, durante
doce años y ha trabajado como editor técnico y de imágenes para
numerosas revistas especializadas. Sus fotografías se exhiben en
todo el mundo y ha colaborado con revistas como What Digital
Camera, British Journal of Photography, MacUser y Creative Arts.
Tom ha ganado el Premio a las Guías de Viajes de Thomas Cook por
su reportaje fotográfico sobre la expedición de Marco Polo, pionera
en la travesía por tierra de Europa hasta China, a través de Asia
Central. Actualmente es fotógrafo a tiempo completo, escritor y
presentador.

Foto-relatos: “Martín”

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Martín era alto, delgado y fibroso. Pura fuerza hecha supervivencia.
Persona amable y cordial. Siempre con una sonrisa en los labios.
Un tipo singular. Vivía solo en un pequeño chamizo. Trabajador
infatigable, siempre de aquí para allá, segando prados ajenos o
pillando mojaduras cuando iba al bosque a por castañas.
Le conocí de niño, en casa de mi abuela, de una manera curiosa:
Un día que estaba zanganeando en la terraza vi una enorme bola
de hierba seca moviéndose caleya arriba. No iba en un carro, o
encima de una mula; parecía levitar con vida propia. Alucinado,
llamé a mi abuela para que presenciase aquel insólito fenómeno.
De pronto el bulto de hierba se detuvo junto a la entrada de la casa
y una voz aguda salió de su interior. Me saludó, y fue entonces
cuando distinguí unas piernas en la parte de abajo. Echó la hierba a
un lado -iba atada con una cuerda- y entonces lo vi, cuando se
desprendió del saco que llevaba sobre su espalda ocultando su
cabeza. Saludó a mi abuela, que nos presentó, invitándole a su vez
a entrar en casa para descansar un rato. La abuela sacó una botella
de anís de guindas, del que ella preparaba, para agasajar a su
invitado con una copita… Durante el tiempo que pasamos
charlando me llamó la atención su intenso olor a hierba y su agradable
conversación. Hablaba del campo y los peligros del bosque.
Mencionó a unos lobos que, en invierno, merodeaban cerca de la
aldea; divertido al notar el miedo que su relato me producía. Al
cabo de un rato se despidió con un apretón de manos, ásperas y
grandes. Recogió su bola de hierba y siguió su camino con las
últimas luces del día. En otra ocasión me invitó a presenciar el
parto de la vaca de la vecina, a la que solía ayudar. Fue toda una
experiencia verle tirar de las patas del ternero para ayudarle a salir.
Recuerdo a la vaca lamiendo a su cría para limpiar los restos de la
verdosa placenta y descubrir el verdadero color de su pelaje. Luego
le dieron un trozo de pan como premio por el esfuerzo realizado.
En esta foto, que encontré casualmente buscando otra cosa, se le
puede ver, risueño, junto al hórreo de la vecina, mimetizado con el
entorno rural de entonces…

Martín junto a un hórreo. Foto Figaredo, Gijón
Años después me contaron que un cáncer traicionero se lo llevó
al poco de jubilarse. Vivió con humildad y resignación hasta
el final, siendo solo… Martín.

Fotos de Carnaval

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   Llega el carnaval, cuyos orígenes se remontan a más de 5.000 años en Sumeria; lo celebraban los egipcios en honor a Apis y los romanos por Baco, dios del vino. La iglesia católica la adoptó, como muchas otras fiestas paganas, para darle un significado diferente: diversión antes de la época austera de la cuaresma y el ayuno de la pascua. Sea como fuere es una ocasión para divertirse y disfrazarse. En España, cuando dejó de estar prohibido, se formaban colas en los estudios de fotografía para retratarse como era debido. En la actualidad, con los móviles, se hacen muchas fotos pero de cualquier manera. Si queréis una buena foto es imprescindible hacerla con una cámara un poco decente; a plena luz del día. Huid, como de la peste, de esas horribles fotos nocturnas con los ojos rojos… Un disfraz original y trabajado bien merece una foto en condiciones. En un estudio fotográfico se consigue una buena luz, poses agraciadas y un buen número de tomas con la calidad que solo un profesional puede dar. El Photobooth es un buen ejemplo de fotos para carnaval donde, además, os lo podéis pasar muy bien…

foto de estudio con marco. Foto Figaredo, Gijón

La magia del revelado de fotos en blanco y negro.

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   A la vista de este innovador procedimiento para revelar carretes de blanco y negro, que usa el café como base, me vinieron a la memoria los viejos tiempos en que mis padres hacían lo mismo de la manera tradicional: Un cuarto oscuro donde no puedes verte ni las manos, una ampliadora, tres cubetas, dos pinzas largas, tres tanques de revelado estancos a la luz, productos químicos (que luego detallaré), papel fotográfico virgen, agua corriente, luz roja, luz verde… y una secadora (opcional), eran los elementos necesarios.

   Primeramente se revelaba la película expuesta en un tanque, con líquido revelador. En su interior se colocaba el carrete en una especie de guía en espiral para que la película no entrase en contacto sobre si misma. Esta operación debía hacerse completamente a oscuras. Tras un tiempo exacto (de pocos minutos), marcado por el fabricante del revelador, se sacaba la película del tanque y se observaba, brevemente, a la luz de una lamparita color verde oscuro. Si se apreciaban las imágenes, se sacaba la espiral cargada con la película negativa y se introducía en un segundo tanque con el baño de paro (ácido acético). Este producto tenía la misión de parar la reacción química del revelador, que es la que hace aflorar las imágenes de los diferentes fotogramas, ya que si se mantiene en el revelador más tiempo del debido se ennegrece y arruina la película. En pocos segundos se sacaba del tanque y se sumergía en el tercer tanque lleno de líquido fijador. Tras un rato ya se podía encender la luz blanca y lavar con agua las largas tiras de película (un carrete de 36 exposiciones mide sobre metro y medio) para luego colgarlas a secar con un pequeño peso en el extremo.

ampliadora fotográfica

   Una vez revelada y seca la película, ya con la luz roja encendida, se colocaba en la ampliadora, mediante un cajetín, para ir proyectando sobre el papel fotográfico virgen una controlada cantidad de luz con un cierto tiempo de exposición. Cada fotograma del carrete sobre un papel diferente.

foto sumergida en revelador

   A continuación venía mi parte preferida: estos papeles, blancos por ambos lados, se sumergían en una cubeta con revelador. A los pocos segundos, gradualmente, aparecía la imágen sobre el papel; en un proceso que a mí se me antojaba mágico… Cuando se distinguía bien la imagen, se sacaba del líquido, con las pinzas, y sumergía en el baño de paro. Si se terminaba el ácido acético se utilizaba vinagre. Al poco se sacaba de esa cubeta y se se metía en la del fijador. Las pinzas del revelador eran distintas a las del fijador para evitar contaminar ambos productos. Por último se lavaba con agua y se pegaba al baldosín de la pared para que se fuera secando. Posteriormente se colocaban, por tandas, en la secadora (dos planchas curvadas de aluminio con una resistencia) que terminaba de secarlas. Este último proceso ya se hacía con luz normal.

niños en un laboratorio fotográfico

   La vivencia de todo este proceso, tan repetido en mi infancia, quedó grabada en mi memoria para siempre. A veces traía a mis amigos, que quedaban boquiabiertos…Esto era, y puede seguir siendo, la auténtica fotografía artesanal; la que se hace despacio, igual que la buena cocina….

Marcos con corazón para San Valentín

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marco fotos con corazón. Foto Figaredo-Gijón marco de fotos con corazones. Foto Figaredo-Gijón marco de fotos con corazones. Foto Figaredo, Gijón marco de fotos con corazones. Foto Figaredo, Gijón

¿Qúe tienen en común estos marcos de fotos? Efectivamente, todos lucen un corazón como motivo ornamental. Corazones, parejas, hogar… todo esto invita a la celebración del Día de San Valentín, o de los enamorados, o del amor y la amistad. En contra de lo que mucha gente piensa esta festividad no es una invención de unos grandes almacenes para vender más; aunque bien es cierto que se aprovecha muy bien comercialmente hablando. Tiene orígenes remotos: la Iglesia sostiene que viene del siglo III, cuando el emperador Claudio prohibió los matrimonios entre los más jóvenes para nutrir mejor de soldados su poderoso ejército. Había un cura -Valentín- que no estuvo de acuerdo con esa orden y oficiaba enlaces a diestro y siniestro… acabaron descubriéndole y fue torturado y ejecutado el 14 de Febrero. Otras fuentes sostienen que lo que hizo la Iglesia fue “tapar” otra fiesta, pagana, más antigua: las Lupercales, en honor a Lupercus, deidad que se supone protegía a los pastores y sus rebaños. También aprovechaban para rendir homenaje a la loba que amamantó a Rómulo y Remo (fundadores de Roma). Ignoro quien tendrá razón, puesto que no se pueden confrontar las fuentes… Lo que está claro es que no hay otra fiesta en todo el año para el amor, las parejas y los enamorados. Por lo tanto… ¡Viva San Valentín!

marco fotos con corazón. Foto Figaredo, Gijón marco de foto con corazón y ventana. Foto Figaredo, Gijón marco de rotos con corazones. Foto Figaredo, Gijón marco de fotos con corazones. Foto Figaredo, Gijón

De fotos por… Laguardia

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Hoy vamos a hacer una escapada al precioso pueblo de Laguardia;
en la llamada Rioja alavesa. Día lluvioso en general.
Lo primero que llama la atención cuando llegas a Laguardia es su
privilegiada situación: enclavada en lo alto de un promontorio, a
modo de gigantesco castillo, constituye una atalaya desde donde se
divisa una gran llanura plagada de viñas; de hecho, puede decirse
que el pueblo vive del turismo y de la gran calidad de sus vinos.
Hay amplias zonas de miradores para contemplar el paisaje y
sentarse a descansar. En esta parte de fuera es donde se puede
aparcar con cierta comodidad.

paisaje de viñedos en Laguardia. Foto Figaredo, Gijón
El pueblo está rodeado de una muralla que se conserva en buena
parte. Dispone de varias puertas para sumergirse en el medievo
con tan solo cruzar sus umbrales. Las callejuelas son estrechas y
sombrías. Forman un pequeño laberinto donde es fácil despistarse.

calle medieval de Laguardia. Foto Figaredo, Gijón
De vez en cuando se abren en pequeños rincones y plazas. En una
de ellas, la Plaza Mayor, está situado uno de los reclamos de la
villa: el reloj animado tipo carillón, en la fachada del ayuntamiento,
desde donde, a todas las horas en punto, salen unas figuritas
ataviadas con su traje regional y comienzan a bailar al son de las
campanas. Es costumbre congregarse allí, al mediodía, para luego
ir de bares…

reloj animado de Laguardia. Foto Figaredo, Gijónreloj animado de Laguardia con dos bailarines. Foto Figaredo, Gijónreloj animado en Laguardia con sus tres bailarines. Foto Figaredo, Gijón
Además del buen vino de Rioja, la cuidada y variada presentación
de los pinchos es otro de los alicientes para visitar alguno de los
bares que jalonan las calles. Aquí los pinchos no van incluidos con
la consumición, sino que se cobran aparte. Es una costumbre típica
de la zona compensada por el buen tamaño y la elaboración que
requieren.

barra de bar en Laguardia repleta de pinchos. Foto Figaredo, Gijón
Además del encanto medieval de sus calles, o la visita a alguna
de sus numerosas bodegas, Laguardia cuenta con joyas
arquitectónicas como son la Iglesia de Santa María de los Reyes,
del siglo Xll, o la de San Juan Bautista, con un su gran retablo
mayor; una espectacular pieza barroca.

puerta de entrada a Iglesia en Laguardia. Foto Figaredo, Gijónvista parcial de la iglesia de Santa María de los Reyes en Laguardia. Foto Figaredo, GijónPórtico de la Iglesia de S. Juan Bautista en Laguardia. Foto Figaredo, Gijón
Sus habitantes son joviales y hospitalarios, acostumbrados a
recibir gran cantidad de turistas. Se hace mucha vida en la calle y
por doquier te encuentras rincones insólitos que te trasladan a otro
tiempo. En resumen; un lugar bonito, acogedor y grato de visitar.

virgen en ventana con floresarte en la calle. Laguardia. Foto Figaredo, GijónAyuntamiento de Laguardia. Foto Figaredo, Gijón

Fotos contra alzhéimer

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Ya sale hasta en la prensa lo que alguna gente intuye y está
empezando a hacer: imprimir buena parte de esas fotos que se
almacenan en tarjetas de memoria, carpetas del ordenador o
móviles. Muchos dirán que para qué hacerlo, que les vale con verlas
en pantalla (será cuando las encuentren…). Lo que no piensan es
que algún día tal vez hayan olvidado cómo se enciende el móvil, o
cómo se busca una foto en el portátil. Otras personas serán
incapaces de manejar el ratón a causa de ese maldito temblor en
las manos… La vejez y la enfermedad, amigas y amigos, está ahí;
acechándonos en algún punto de nuestro camino. No podemos
presuponer que lo que hacemos y recordamos ahora fácilmente
vaya a ser siempre así. Como ese deterioro mental no tiene
solución, no está de más organizar nuestros recuerdos antes de
que otros lo tengan que hacer por nosotros. Documentos y fotos
que deben imprimirse, organizarse y conservarse adecuadamente.

artículo de prensa sobre el alzhéimer.
Esas fotos del móvil que borramos sin querer o desaparecen
misteriosamente, es necesario revelarlas para poder verlas y
tocarlas sin necesidad de ninguna máquina. Posteriormente se
impone almacenarlas convenientemente; primero para que resistan
mejor el paso del tiempo, y segundo para tener una organización
de las mismas. Se deben añadir fechas y anotaciones para recordar
lugares, personas y circunstancias. El álbum de fotos cumple a la
perfección estos objetivos, y no debería faltar en ningún hogar.

album para archivar fotos. Foto Figaredo, Gijón
Todo este trabajo organizativo no tiene por qué ser engorroso, al
contrario, supone en muchas ocasiones grandes momentos de gozo
recordando viajes, fiestas, eventos… y alguna nostalgia al descubrir
que esa persona que nos sonríe desde la foto ya no está entre
nosotros… la vida es como es, y a veces es puñetera.

album con fotos y espacio para escribir. Foto Figaredo, Gijón
Algún día esos álbumes de fotos nos ayudarán a retener esos
recuerdos, esa frágil memoria que se nos escapa como el agua
entre las manos. Que el alzhéimer o la demencia senil no os atrape
con los deberes sin hacer.
¡Imprime, archiva, organiza… y recuerda!

recambio de hojas adhesivas. Foto Figaredo, Gijón

Curso avanzado de fotografía digital

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   Dentro de la variada oferta en libros de fotografía que ofrece la
editorial Akal, tenemos este “curso avanzado de fotografía digital”.
Como su título indica este libro no es para un aficionado novato,
sino para gente que ya tiene un mínimo de rodaje y desea ampliar
horizontes… El fotógrafo Tom Ang, autor de otros títulos de esta
misma editorial, nos desgrana una lección personalizada acerca de
todos los aspectos de la fotografía digital: mejora de la técnica,
desarrollo de la visión fotográfica, y aprender a mejorar y editar
digitalmente las imágenes, son los objetivos de esta obra.
Tom nos muestra, con tutorías claras, actividades prácticas,
proyectos explicados paso a paso y ejemplos inspiradores del arte
de otros fotógrafos, cómo sacar el máximo partido a la
libertad creativa que ofrece la imagen digital. Porque, aunque cada
cual tenga su propio estilo, nunca está de más beber de las fuentes
de otros; de buenos profesionales que nos brindan su manera de
hacer y entender la fotografía.
Un libro recomendado para todo el que quiera ascender de su
posición de fotógrafo aficionado, encontrar una inspiración fresca,
asumir nuevos retos y ampliar las técnicas y habilidades para
realizar fotos de calidad profesional. Podemos dividirlo en cuatro
bloques:
– Toma el control de tu cámara: aprende a anticipar
los resultados que deseas y saca el máximo partido
a los equipos para conseguirlo.
– Amplía tu técnica: domina las sutilezas y
complejidades de la composición, la iluminación y el
cálculo del momento culminante de la acción.
– Mejora tus imágenes: explora las enormes
posibilidades de la edición de imágenes y aplica
técnicas fundamentales.
– Comienza a especializarte: descubre los factores
básicos de una serie de géneros, desde el retrato
hasta los deportes, conoce a profesionales e
inspírate en su trabajo; luego busca tu propio
camino…
El curso avanzado de fotografía digital, lleno de valiosos consejos,
ideas y muestras de la imaginación de Tom, es un completo manual
que te ayudará a ser mejor fotógrafo.

libro de fotgrafia. Foto Figaredo, Gijón

De fotos por… Costa Brava y sur de Francia (2 de 2)

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Vista parcial catedral de Narbona. Foto Figaredo, Gijón

(Viene del 16 de Diciembre)

Al siguiente día cruzamos la frontera con Francia y, siguiendo la autopista que va a Marsella, nos encaminamos a Narbona; célebre por su gran catedral y su pasado romano. En plena plaza mayor se conserva un trozo de la calzada romana original, la vía Domitia, la primera calzada romana que enlazaba Italia y España a través de la Galia. La enorme catedral de San Justo y Pastor es la tercera más alta de Francia y monumento nacional. Es de estilo gótico, nunca se
terminó del todo, y tiene unas torres que le otorgan cierta vocación
defensiva. Merece la pena ver su interior con detenimiento.

entrada ciudadela de Carcasona. Foto Figaredo, Gijón
Por la tarde llegamos a Carcasona, ciudad medieval de cuento y uno de los lugares más visitados de Francia. Sorprende su gran estructura defensiva, sus callejuelas empedradas llenas de pequeños negocios,
y su impresionante castillo en el centro de la ciudadela. Está en un promontorio, bien separada de la ciudad moderna. Tiene una doble
muralla de tres kilómetros de longitud y figura como Patrimonio de la Humanidad. Ni que decir tiene que está inundada de turistas, cuesta mucho sacar unas fotos en condiciones, sin gente, y los precios de bares y comercios son altos. Al día siguiente regresamos a Asturias con una parada en Barcelona. Esta vez optamos por un viaje organizado, en autocar, para poder visitar más lugares con el poco tiempo disponible y por la comodidad de los desplazamientos durante todo el recorrido. Además no hay que preocuparse de donde comer o cenar. Todo está planificado de antemano y, si tienes suerte con el grupo, puede resultar una experiencia muy gratificante.
¡Hasta otro día!

Torres del castillo de Carcasona. Foto Figaredo, Gijón.

El tilo mágico

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   Hubo una vez, en un remoto lugar, un rey aquejado de una profunda tristeza. Poseía riqueza, salud y juventud; aún así se encontraba muy solo. Su esposa, a la que amaba, había fallecido hacía poco tiempo, aquejada de unas fiebres. Desde entonces no hallaba consuelo. Pasado un tiempo sus consejeros le recomendaron buscar nueva pareja; tanto para mejorar su ánimo, como para tener descendencia. Decidió publicar un edicto anunciando que desposaría con aquella mujer que trajera la felicidad a palacio. Para conocerla organizó una fiesta a la que podía asistir cualquier mujer soltera en edad fértil.

   En la fecha señalada acudieron docenas de adineradas doncellas, cada una con un presente. Unas trajeron costosas joyas. Otras delicados manjares. Algunas con graciosas mascotas. El rey habló y bailó con todas ellas, decidido a no herir sus sentimientos… Terminado el baile se retiró a descansar, agotado por el ejercicio y la tensión que tal decisión comportaba. A la mañana siguiente, tras poco dormir y mucho cavilar, quiso dar un paseo a caballo para despejarse. Le dolía la cabeza por la charla incesante de sus pretendientes. Tras cabalgar un rato, divisó a lo lejos, en la ladera de un cerro, un enorme árbol que no conocía. Se acercó, curioso, a contemplarlo más de cerca, cuando sorprendió a una joven pastora recogiendo sus flores. Asustada por la presencia del monarca la joven se apresuró a disculparse, temerosa del castigo que podía suponer recoger frutos ajenos… Era finales de Junio y el campo era pródigo en cerezas y otros frutos apetecibles que la mujer no había tocado. Intrigado por su proceder el rey le dijo:

-No temas. No he venido a castigarte. ¿Por qué teniendo a tu alcance apetitosos frutos, coges esas pequeñas flores? ¿Qué árbol es este?

-Es un tilo mágico, mi señor, y con sus flores preparo deliciosas infusiones que calman los nervios, despejan la mente y hacen feliz a la gente.

El rey, impresionado por el porte majestuoso del árbol y las afirmaciones de la muchacha, le propuso lo siguiente:

-Si cuanto dices es cierto acompáñame a palacio y prepárame ese bebedizo…

A las pocas horas el rey había olvidado su dolor de cabeza. A las pocos días su humor y clarividencia mejoraron notablemente, y en pocas semanas, haciendo honor a su palabra, propuso a la joven… y bella pastora contraer matrimonio. La muchacha aceptó, abrumada, convirtiéndose en una reina bondadosa e inteligente… En poco tiempo la feliz pareja tuvo hijos sanos, y el tilo mágico pasó a formar parte del escudo real. Todavía hoy perdura su estampa, esperando que cualquier caminante recoja sus flores y goce de sus efectos. ¡Que así sea por muchos años!

foto de un tilo centenario. Foto Figaredo, Gijón